Aún no se conoce la forma de la vida,
si todo proviene de un continente
que no es hongo, animal o planta;
cómo era la primera procariota
que guardó el alma dentro de su cuerpo,
éranse unas condiciones extremas,
éranse unos átomos semilla,
éranse reacciones químicas,
la vida, transformación en la supervivencia.
quién fue la primera eucariota
en enredar su secreto para esconderlo
érase una soledad extrema,
érase una proporción expuesta bajo llave
érase la simbiosis anterior al mestizaje,
la vida, evolución en la persistencia.
¿A dónde van los dioses y las diosas sin nombre?
Las sociedades son árboles
de un bosque planetario.
Nacen las fronteras y el territorio
allá donde hay un pueblo,
una rama de historia y olvido.
Es una hoja una persona,
alternas y opuestas en cada pecíolo,
hojas de tronco o de copa,
yemas para ser flor o tallo díscolo.
Las palabras de los libros
son las necesidades hechas viento,
son las curiosidades hechas vino,
son las heridas hechas cieno.
La humanidad es un árbol
quemando el bosque.
No me gusta esa casa.
Hace un tiempo dejó de existir,
sin embargo sigue ahí delante.
No preguntes por qué, pero me cuesta, me duele
cerrar cualquier libro por su verdad final.
Me exaspera la finitud sabida de cualquier gran historia,
el veinte por ciento abierto o cerrado de par en par.
A veces creo que he nacido para mirar al vértigo a los ojos.
Cuando se agota la paciencia,
siempre cae de ningún lado esta guerra.
Yo también quiero un jardín jugando
a las muñecas, una casa de madera limpia,
de aire fresco y ventanas de seda.
Los pájaros no lloran.
Agua distante y solidez,
la lágrima del iceberg.
La sombra ingaseosa:
sedimento de la opacidad.
El mar como consecuencia
o profundidad. La almohada
del retorno eterno. Retoño
de la adversidad. Quizá.
El interés de la deuda soberana no cabe
en un poema. La poesía es infantil frente a
dos puntos de la prima de riesgo,
el descenso de la demanda agregada o la
eficiencia de nuevos mecanismos de esperanza.
Uno empieza antes de esperar
que de sí surjan los motivos,
las guías, los objetivos a financiar.
Uno jugando a ser uno mismo
aprende los turnos, las cifras del azar
no exento del éxito de la probabilidad.
Somos diferentes.
La memoria está poblada
a bocajarro. Como aquel
vietnamita, como aquel 2 de mayo.
Dos formas de enfrentarse,
solicitar la certeza del terror:
“¡No me mates!”, “¡Mátame!”;
dos formas de despedirse,
expulsar un ayer definitivo.
Una vez quise ser bibliotecario
para matar moscas en el trabajo,
regañar a algún huérfano de libro,
traslucir sinopsis de una máscara,
adivinar la signatura pendiente.