Es preferible ser hermano del hambre a sobrino de la opulencia.
En estos tiempos de venta de nuevos conceptos a través de la ignorancia misma
es fácil estar del lado de lo innecesario.
Es preferible, entonces, no pensar como una lata de conservas abrefácil el cerebro,
estar a cualquier otro lado del suicidio acordado,
deslegitimar lo sospechosamente acertado, ser culpable por descaro a cómplice silenciado.
En estos tiempos que corren lo mejor es caminar despacio, leer las instrucciones en desuso, masticar diez segundos lo justo, tirar de la cadena, por si acaso.
Creo que la amo. No hay nada parecido a la seguridad en el amor. Hay alas, hay vuelo, pero el imperio de la gravedad sigue a merced de la experiencia. Los errores pesan. Hasta que llega una luz, con su mirada nítida y me imagina.