Nosotros desapareceremos y las cosas-cosas subsistirán. A fin de cuentas, los sistemas atómicos de la silla en que me siento y de la copa en que bebo son más estables - es decir, más inmortales - que yo.
Y el yo que se creía, tan orondo y redondo, tan total, paternal, derramando bondad hacia ti y hacia el otro, sin distinción a todos, sin dudar de su fijo, circular y total ser un yo, ser quien fue, ser sólo un ser sin más
descubre de repente que no era tan cerrado, ni tan el que creía, porque un susto: un mesón, uno entre mil millones de su constitución, va de pronto y estalla. La Física hablará si es que hay explicación, del micro y del Señor.
¿Dónde está tu dominio de humanista, Don Yo? ¡Y si a sustos o a saltos te mata un electrón! Piensa bien el desastre. Porque no morirías. Harías explosión. Y sólo quedaría fuera de ti, sin ti, cierto pequeño horror.
La copa de coñac que estás ahora bebiendo, con su sistema propio micro-atómico, extraño a ti, como una estrella puede serlo a otros mundos, quedaría, y tú no. Serías nada-nunca, nunca-más. Sólo subsistiría la copa de coñac.
Función de Uno - Equis - Ene: Uno es Ene menos alguien; Ene, el Uno colectivo; Equis, el orden sin nadie. Planteamiento en Uno Aparecer. Y gritar. Ser deslumbrante un momento. Quemarse en el entusiasmo. Y luego, escuchar el eco.
Era una casa grande, vacía, llena de ecos, con veinte ventanales abiertos hacia el mar. Y el mar sonaba triste contra el acantilado como el destino sueña y acaba por matar. Era una casa rara porque nada pasaba y siempre parecía que algo iba a pasar.
¡Qué extraño es verme aquí sentado, y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar, y oír como una lejana catarata que la vida se derrumba, y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar!
Nosotros desapareceremos y las cosas-cosas subsistirán. A fin de cuentas, los sistemas atómicos de la silla en que me siento y de la copa en que bebo son más estables - es decir, más inmortales - que yo.