Pequeñas e indispensables expansiones, de Gabriel Celaya | Poema

    Poema en español
    Pequeñas e indispensables expansiones

    Las máquinas nos mascan con dientes igualitos 
    y salen aeroplanos, gramolas, ascensores... ; 
    del sudor y la sangre, un mundo limpio y nuevo. 
    (Y a veces instantáneos palacios de luz loca 
    donde los millonarios gastan todos sus ceros.) 

    Mas a los que nacimos pequeños y callados 
    nos queda la materia común de los fracasos, 
    el fiemo espeso y dulce que todo lo aglutina, 
    la podredumbre madre. 

    O acaso la amargura que aún emborracha un poco.

    • Era una casa grande, vacía, llena de ecos, 
      con veinte ventanales abiertos hacia el mar. 
      Y el mar sonaba triste contra el acantilado 
      como el destino sueña y acaba por matar. 
      Era una casa rara porque nada pasaba 
      y siempre parecía que algo iba a pasar. 

    • Función de Uno - Equis - Ene: 
      Uno es Ene menos alguien; 
      Ene, el Uno colectivo; 
      Equis, el orden sin nadie. 
      Planteamiento en Uno 
      Aparecer. Y gritar. 
      Ser deslumbrante un momento. 
      Quemarse en el entusiasmo. 
      Y luego, escuchar el eco. 

    • Nosotros somos quien somos. 
      ¡Basta de Historia y de cuentos! 
      ¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos. 

      Ni vivimos del pasado, 
      ni damos cuerda al recuerdo. 
      Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos. 

    • Nosotros desapareceremos y las cosas-cosas subsistirán. A 
      fin de cuentas, los sistemas atómicos de la silla en que me 
      siento y de la copa en que bebo son más estables - es decir, 
      más inmortales - que yo. 

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