Romance del Júcar, de Gerardo Diego | Poema

    Poema en español
    Romance del Júcar

    A mi primo Rosendo 
     
    Agua verde, verde, verde, 
    agua encantada del Júcar, 
    verde del pinar serrano 
    que casi te vio en la cuna 

    -bosques de san sebastianes 
    en la serranía oscura, 
    que por el costado herido 
    resinas de oro rezuman-; 

    verde de corpiños verdes, 
    ojos verdes, verdes lunas, 
    de las colmenas, palacios 
    menores de la dulzura, 

    y verde -rubor temprano 
    que te asoma a las espumas- 
    de soñar, soñar -tan niña- 
    con mediterráneas nupcias. 

    Álamos, y cuántos álamos 
    se suicidan por tu culpa, 
    rompiendo cristales verdes 
    de tu verde, verde urna. 

    Cuenca, toda de plata, 
    quiere en ti verse desnuda, 
    y se estira, de puntillas, 
    sobre sus treinta columnas. 

    No pienses tanto en tus bodas, 
    no pienses, agua del Júcar, 
    que de tan verde te añilas, 
    te amoratas y te azulas. 

    No te pintes ya tan pronto 
    colores que no son tuyas. 
    Tus labios sabrán a sal, 
    tus pechos sabrán a azúcar 

    cuando de tan verde, verde, 
    ¿dónde corpiños y lunas, 
    pinos, álamos y torres 
    y sueños del alto Júcar?

    Gerardo Diego fue un poeta español, miembro de la llamada Generación del 27, que nació en Santander, el 3 de Octubre de 1896. Licenciado en Letras, impartió clases en distintos institutos españoles, aunque ya para entonces había comenzado su carrera literaria, primero centrándose en la escritura de cuentos para luego, ya en 1920, pasar a la poesía con El romancero de la novia. Se considera su publicación de la antología Poesía española: 1915-1931, la primera reunión de los poetas que formarían el cuerpo de la Generación del 27. Pasa la Guerra Civil en Francia y tras el conflicto continúa con su actividad docente y poética. En el año 1947 fue elegido miembro de la RAE. A lo largo de su vida recibió distintos premios y homenajes, entre los que habría de destacar el Calderón de la Barca de 1962, y el más importante de la lengua castellana, el Premio Cervantes, que recibió en 1979. Gerardo Diego murió en Madrid el 8 de Julio de 1987.

    • Gerardo Diego

      Todo lo que llevo dentro 
      está ahí fuera. 
      Se ha hecho -fiel a sí mismo- 
      mi evidencia. 
      Mis pensamientos son montes, 
      mares, selvas, 
      bloques de sal cegadora, 
      flores lentas. 
      El sol realiza mis sueños, 
      me los crea 

    • Gerardo Diego

      Un día y otro día y otro día. 
      No verte. 

      Poderte ver, saber que andas tan cerca, 
      que es probable el milagro de la suerte. 
      No verte. 

      Y el corazón y el cálculo y la brújula, 
      fracasando los tres. No hay quien te acierte. 
      No verte. 

    • Gerardo Diego

      Apoya en mí la cabeza, 
      si tienes sueño. 
      apoya en mí la cabeza, 
      aquí, en mi pecho. 
      Descansa, duérmete, sueña, 
      no tengas miedo del mundo, 
      que yo te velo. 
      Levanta hacia mí tus ojos, 
      tus ojos lentos, 
      y ciérralos poco a poco 

    • Gerardo Diego

      A mi primo Rosendo 
       
      Agua verde, verde, verde, 
      agua encantada del Júcar, 
      verde del pinar serrano 
      que casi te vio en la cuna 

      -bosques de san sebastianes 
      en la serranía oscura, 
      que por el costado herido 
      resinas de oro rezuman-;