'Sucesiva', de Gerardo Diego | Poema

Título: Sucesiva
Autor: Gerardo Diego
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Sucesiva

 

Déjame acariciarte lentamente,
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.

Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.

Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.

Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.

 

  • Ahogo

    Déjame hacer un árbol con tus trenzas.
    Mañana me hallarán ahorcado
    en el nudo celeste de tus venas.
    Se va a casar la novia
    del marinerito.
    Haré una gran pajarita
    con sus cartas cruzadas.
    Y luego romperé
    ...

  • Sucesiva

    Déjame acariciarte lentamente,
    déjame lentamente comprobarte,
    ver que eres de verdad, un continuarte
    de ti misma a ti misma extensamente.
    Onda tras onda irradian de tu frente
    y mansamente, apenas sin rizarte,
    rompen sus diez espumas al besarte
    de tus pies en la playa adolescente.
    ...

  • Los hombros de los filósofos

    Los hombros de los filósofos constituyen el acueducto
    por donde nos llega la sangre obtenida del deshielo
    de los más altos corazones
    Si yo aplico mis fauces a esa raída de siglos
    se me estremecen de alas todos los árboles de mis venas
    y se me pueblan de sobresalto las humilladas mejillas.
    Nadie tiene derecho a cambiar un invierno de cine
    por un par de pistolas incrustadas de estrellas
    ...

  • Antonio Machado

    Yo voy soñando caminos
    de la tarde. ¡Las colinas
    doradas, los verdes pinos,
    las polvorientas encinas!...
    ¿Adónde el camino irá?
    Yo voy cantando, viajero
    a lo largo del sendero...
    -la tarde cayendo está-.
    ...

  • Federico García Lorca

    Voces de muerte sonaron
    cerca del Guadalquivir.
    Voces antiguas que cercan
    voz de clavel varonil.
    Les clavó sobre las botas
    mordiscos de jabalí.
    En la lucha daba saltos
    jabonados de delfín.
    ...

  • Ángel González

    Una revolución.
    Luego una guerra.
    En aquellos dos años —que eran
    la quinta parte de toda mi vida—,
    ya había experimentado sensaciones distintas.
    Imaginé más tarde
    lo que es la lucha en calidad de hombre.
    Pero como tal niño,
    ...

  • Luis Gonzaga Urbina

    Era un cautivo beso enamorado
    de una mano de nieve, que tenía
    la apariencia de un lirio desmayado
    y el palpitar de un ave en la agonía.
    Y sucedió que un día,
    aquella mano suave
    de palidez de cirio,
    de languidez de lirio,
    ...