Metropolitano, de Gottfried Benn | Poema

    Poema en español
    Metropolitano


    Aguaceros suaves. Flor temprana. Llega 
    del bosque un aire a pieles cálidas. 
    Se alza el enjambre púrpura. 
    Asciende la gran sangre. 

    Ella, desconocida, viene a través de toda esa primavera. 
    El pie, la media, ahí, sí, pero concluye y se cierra 
    lejos, inalcanzable. Sollozo sobre el umbral. 
    Florecer tibio. Humedades ajenas. 

    ¡Oh, cómo derrocha su boca el aire tibio!
    Tú, cerebro de rosas, sangre de mares, media luz en las alturas, 
    tú, bancal terrenal, cómo fluye fresco de tus 
    caderas el hálito que te envuelve al caminar. 

    Oscuridad: ahora vive bajo su vestido: 
    sólo animal blanco. Despreocupado; mudo aroma. 

    Un pobre perro cerebral. Sobrecargado con Dios. 
    ¡Estoy tan harto de esta frente mía! Oh, si un andamio 
    de espádices la desprendiera suavemente 
    y se hinchara y retemblara y goteara con ella. 

    Tan desprendido. Tan cansado. Quiero caminar. 
    Anémicos los caminos. Canciones en los jardines. 
    Sombras, diluvio. Dicha lejana. ir muriendo 
    hacia el profundo azul liberador del mar. 



    • Cuando leemos sobre mariposas, 
      sobre cañaverales, sobre abejas 
      y que un bello verano se mece sobre esto, 
      preguntamos si existen estas dichas, 
      si no existe un engaño detrás de ello, 
      y también si el laúd del que ellos hablan, 



    • Todos poseen el cielo, el amor y la tumba, 
      no queremos ocuparnos de eso, 
      ya se ha discutido y estudiado bastante en nuestra civilización. 
      Pero lo que es nuevo es la cuestión acerca de la sintaxis 
      y esto es urgente: 
      ¿por qué expresamos algo?