'Enemigo', de Jorge Guillén | Poema

Título: Enemigo
Autor: Jorge Guillén
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Enemigo

 

- ¿Tiene usted enemigos?
- Uno sólo:
el que me simplifica.

Críticos, casi críticos, veloces,
repiten frases fuera de contexto.
Y sin haber leído juzgan,
rudos.
"El mundo está bien hecho."
¡Todavía!
El hombre, si no está desesperado,
se adhiere a este vivir con sus pulmones.

Es "Aire Nuestro",
y respirando, libre, goza, sufre,
perducra con su crítica, protesta.
¿Inútil insistir?

  • Enemigo

    - ¿Tiene usted enemigos?
    - Uno sólo:
    el que me simplifica.
    Críticos, casi críticos, veloces,
    repiten frases fuera de contexto.
    Y sin haber leído juzgan,
    rudos.
    "El mundo está bien hecho."
    ...

  • Al margen de Horacio. Las horas sucesivas

    Llueve torrencialmente.
    ¡Qué ganas de beber! No quiero vino.
    dame un jugo de fruta.
    ¡Cómo tiemblan, se tuercen bajo el agua
    con viento los ramajes!
    Es muy temprano. Ven.
    El sueño matutino es delicioso:
    apenas ver la luz mientras se duerme,
    ...

  • Federico García Lorca

    Voces de muerte sonaron
    cerca del Guadalquivir.
    Voces antiguas que cercan
    voz de clavel varonil.
    Les clavó sobre las botas
    mordiscos de jabalí.
    En la lucha daba saltos
    jabonados de delfín.
    ...

  • Antonio Machado

    Yo voy soñando caminos
    de la tarde. ¡Las colinas
    doradas, los verdes pinos,
    las polvorientas encinas!...
    ¿Adónde el camino irá?
    Yo voy cantando, viajero
    a lo largo del sendero...
    -la tarde cayendo está-.
    ...

  • Ángel González

    Una revolución.
    Luego una guerra.
    En aquellos dos años —que eran
    la quinta parte de toda mi vida—,
    ya había experimentado sensaciones distintas.
    Imaginé más tarde
    lo que es la lucha en calidad de hombre.
    Pero como tal niño,
    ...

  • Luis Gonzaga Urbina

    Era un cautivo beso enamorado
    de una mano de nieve, que tenía
    la apariencia de un lirio desmayado
    y el palpitar de un ave en la agonía.
    Y sucedió que un día,
    aquella mano suave
    de palidez de cirio,
    de languidez de lirio,
    ...