'Villancico en Central Park', de José Hierro | Poema

Título: Villancico en Central Park
Autor: José Hierro
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Villancico en Central Park

 

Vistió la noche, copo a copo,
pluma a pluma,
lo que fue llama y oro,
cota de malla del guerrero otoño
y ahora es reino de la blancura.
¿Qué hago yo, profanando, pisando
tan fragilísimo plumaje?
Y arranco con mis manos
un puñado, un pichón de nieve,
y con amor, y con delicadeza y con ternura
lo acaricio, lo acuno, lo protejo.
Para que no llore de frío.

 

  • Villancico en Central Park

    Vistió la noche, copo a copo,
    pluma a pluma,
    lo que fue llama y oro,
    cota de malla del guerrero otoño
    y ahora es reino de la blancura.
    ¿Qué hago yo, profanando, pisando
    tan fragilísimo plumaje?
    Y arranco con mis manos
    ...

  • Beethoven ante el televisor

    El alemán de Bonn identificaba
    todos los sones de la naturaleza:
    el del mar, el del rio, el del viento y la lluvia,
    el canto del ruiseñor, el de la oropéndola, el del cuco.
    Un día, cantó un ave, y él no oía su canto:
    fue la primera señal de alarma.
    Luego avanzó implacable la sordera
    hasta desembocar en la noche de los sonidos.
    ...

  • Apunte de paisaje

    Las nubes puestas a secar al sol.
    Los ciruelos condecorados por la primavera.
    Abril, de manos húmedas,
    acaricia la frente de los arces.
    La lengua púrpura del atardecer
    lame la curva de las lomas de plomo
    y las convierte en carne tibia.
    Todo ha sido creado
    ...

  • A orillas del East River

    En esta encrucijada,
    flagelada por vientos de dos ríos
    que despeinan la calle y la avenida,
    pisoteada su negrura por gaviotas de luz,
    descienden las palabras a mi mano,
    picotean los granos de rocío,
    buscan entre mis dedos las migajas de lágrimas.
    Siempre aspiré a que mis palabras,
    ...

  • Juana de Ibarbourou

    ¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
    Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
    Mi amante besóme las manos, y en ellas,
    ¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
    Y voy por la senda voceando el encanto
    y de dicha alterno sonrisa con llanto
    y bajo el milagro de mi encantamiento
    se aroman de rosas las alas del viento.
    ...

  • Paul Géraldy

    Conque entonces, adiós. ¿No olvidas nada?
    Bueno, vete... Podemos despedirnos.
    ¿Ya no tenemos nada qué decirnos?
    Te dejo, puedes irte...
    Aunque no, espera, espera todavía
    que pare de llover... Espera un rato.
    Y sobre todo, ve bien abrigada,
    pues ya sabes el frío que hace allí afuera.
    ...

  • Ángel González

    Te llaman porvenir
    porque no vienes nunca.
    Te llaman: porvenir,
    y esperan que tú llegues
    como un animal manso
    a comer en su mano.
    Pero tú permaneces
    más allá de las horas,
    ...

  • Federico García Lorca

    Voces de muerte sonaron
    cerca del Guadalquivir.
    Voces antiguas que cercan
    voz de clavel varonil.
    Les clavó sobre las botas
    mordiscos de jabalí.
    En la lucha daba saltos
    jabonados de delfín.
    ...