'De la brevedad engañosa de la vida', de Luis de Góngora | Poema 🎧📚

Título: De la brevedad engañosa de la vida
Autor: Luis de Góngora
Narrador: Francisco Fernández

 

 

De la brevedad engañosa de la vida

 

Menos solicitó veloz saeta
destinada señal, que mordió aguda;
agonal carro en la arena muda
no coronó con más silencio meta,
 
Que presurosa corre, que secreta,
a su fin nuestra edad. A quien lo duda
(fiera que sea de razón desnuda)
cada sol repetido es un cometa.
 
Confiésalo Cartago, ¿y tú lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
en seguir sombras y abrazar engaños.

Mal te perdonarán a ti las horas,
las horas que limando están los días,
los días que royendo están los años.

 

De la brevedad engañosa de la vida

Menos solicitó veloz saeta
destinada señal, que mordió aguda;
agonal carro en la arena muda
no coronó con más silencio meta,
Que presurosa corre, que secreta,
a su fin nuestra edad. A quien lo duda
(fiera que sea de razón desnuda)
cada sol repetido es un cometa.
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Sor Juana Inés de la Cruz

Arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres que en las mujeres acusan lo que causa

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
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Luis Carrillo y Sotomayor

A la mudanza del tiempo

Aún no exceder su madre el cuello exento
miré de aqueste chopo levantado;
sin brazos le vi y sombra, aún no buscado
por ella el caminante o el aliento.
En su niñez le vi; ya el blando viento
resuena entre sus galas abrazado;
galán está, mas de ellas despojado;
a Enero ha de sufrir rigor violento.
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Fray Miguel de Guevara

No me mueve, mi Dios, para quererte...

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
...

Miguel de Cervantes

Cuando preciosa el panderete toca...

Cuando Preciosa el panderete toca
y hiere el dulce son los aires vanos,
perlas son que derrama con las manos;
flores son que despide de la boca.
Suspensa el alma, y la cordura loca,
queda a los dulces actos sobrehumanos,
que, de limpios, de honestos y de sanos,
su fama al cielo levantado toca.
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