Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido al sol relumbra en vano, mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello;
Tendiendo sus blancos paños sobre el florido ribete que guarnece la una orilla del frisado Guadalete, halló el sol, una mañana de las que el abril promete, a la violada señora Violante de Navarrete, moza de manto tendido,