No es cinismo. Es la verdad: Yo quiero a una mujer mala fuera de la sociedad. Una déclassée, lo sé, pero… ¿la conoce usté? ¡No! Pues, bueno; sea usted bueno y cállese, que es el saber más profundo, y nadie diga en el mundo de este agua no beberé.
Es hermosa. Sabe ser a ratos voluptuosa y querer, o no querer.
De la prosa, sabe hacer otra cosa. Y es mujer muy hermosa, muy hermosa y muy mujer.
Lo tiene todo bonito mi Phriné… Desde el cabello hasta el pie chiquito.
Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron —soy de la raza mora, vieja amiga del Sol—, que todo lo ganaron y todo lo perdieron. Tengo el alma de nardo del árabe español.
El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas, llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas. El ciego sol, la sed y la fatiga. Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos