Salida de la maleza, de Margaret Eleanor Atwood | Poema

    Poema en español
    Salida de la maleza

    Yo que había sido borrada por el fuego 
    me fui cubriendo 
    de verde 
    (qué 
    estación más luminosa) 

    Con el tiempo los animales 
    vinieron a habitarme, 

    primero uno 
    a uno, furtivos 
    (sus conocidas huellas 
    quemaban); y después 
    al haber ya trazado nuevos límites 
    volviendo, más 
    seguros, año 
    tras año, de dos 
    en dos 

    pero inquietos: no estaba preparada 
    del todo para que me habitaran 

    Les pudo parecer que 
    pesaba demasiado: pude haberme 
    volcado; 
    Me daba miedo cómo 
    el brillo de sus ojos (verdes o ámbar) 
    llegaba al exterior desde dentro de mí 

    No estaba terminada; de noche 
    no veía sin candiles. 

    Él escribió, Nos vamos. Contesté 
    No me queda ya 
    ropa que ponerme 

    Llegó la nieve. Fue de gran ayuda 
    el trineo; quedaba atrás su rastro 
    como si me empujara a la ciudad 

    y una vez rodeada la primera colina, me encontré 
    de repente 
    deshabitada: ya se habían ido. 
    Hubo algo que casi me enseñaron 
    y que al irme no había aún aprendido.

    Álvaro García López