'Lo que eres...', de Pedro Salinas | Poema

Título: Lo que eres...
Autor: Pedro Salinas
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Lo que eres...

 

Lo que eres
me distrae de lo que dices.

Lanzas palabras veloces,
empavesadas de risas,
invitándome
a ir adonde ellas me lleven.
No te atiendo, no las sigo:
estoy mirando
los labios donde nacieron.

Miras de pronto a los lejos.
Clavas la mirada allí,
no sé en qué, y se te dispara
a buscarlo ya tu alma
afilada, de saeta.
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar.

Y cuando deseas algo
no pienso en lo que tú quieres,
ni lo envidio: es lo de menos.
Lo quieres hoy, lo deseas;
mañana lo olvidarás
por una querencia nueva.
No. Te espero más allá
de los fines y los términos.

En lo que no ha de pasar
me quedo, en el puro acto
de tu deseo, queriéndote.
Y no quiero ya otra cosa
más que verte a ti querer.

 

  • Vocación

    Abrir los ojos. Y ver
    sin falta ni sobra, a colmo
    en la luz clara del día
    perfecto el mundo, completo.
    Secretas medidas rigen
    gracias sueltas, abandonos
    fingidos, la nube aquella,
    el pájaro volador,
    ...

  • Suelo. Nada más...

    Suelo. Nada más
    Suelo. Nada menos.
    Y que te baste con eso.
    Porque en el suelo los pies hincados,
    en los pies torso derecho,
    en el torso la testa firme,
    y allá, al socaire de la frente,
    la idea pura, y en la idea pura
    ...

  • ¿Serás, amor...

    ¿Serás, amor
    un largo adiós que no se acaba?
    Vivir, desde el principio, es separarse.
    En el primer encuentro
    con la luz, con los labios,
    el corazón percibe la congoja
    de tener que estar ciego y solo un día.
    Amor es el retraso milagroso
    ...

  • Qué alegría vivir...

    Qué alegría, vivir
    sintiéndose vivido.
    Rendirse
    a la gran certidumbre, oscuramente,
    de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
    me está viviendo.
    Que cuando los espejos, los espías,
    azogues, almas cortas, aseguran
    ...

  • Juana de Ibarbourou

    ¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
    Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
    Mi amante besóme las manos, y en ellas,
    ¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
    Y voy por la senda voceando el encanto
    y de dicha alterno sonrisa con llanto
    y bajo el milagro de mi encantamiento
    se aroman de rosas las alas del viento.
    ...

  • Ángel González

    Te llaman porvenir
    porque no vienes nunca.
    Te llaman: porvenir,
    y esperan que tú llegues
    como un animal manso
    a comer en su mano.
    Pero tú permaneces
    más allá de las horas,
    ...

  • Miguel Hernández

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.
    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas
    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado
    ...

  • Federico García Lorca

    Y que yo me la llevé al río
    creyendo que era mozuela,
    pero tenía marido.
    Fue la noche de Santiago
    y casi por compromiso.
    Se apagaron los faroles
    y se encendieron los grillos.
    En las últimas esquinas
    ...