Pedro Salinas

Poemas de Pedro Salinas



  • Qué alegría vivir...

    Qué alegría, vivir
    sintiéndose vivido.
    Rendirse
    a la gran certidumbre, oscuramente,
    de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
    me está viviendo.
    Que cuando los espejos, los espías,
    azogues, almas cortas, aseguran
    ...




  • Para vivir no quiero...

    Para vivir no quiero
    islas, palacios, torres.
    ¡Qué alegría más alta:
    vivir en los pronombres!
    Quítate ya los trajes,
    las señas, los retratos;
    yo no te quiero así,
    disfrazada de otra,
    ...




  • Lo que eres...

    Lo que eres
    me distrae de lo que dices.
    Lanzas palabras veloces,
    empavesadas de risas,
    invitándome
    a ir adonde ellas me lleven.
    No te atiendo, no las sigo:
    estoy mirando
    ...




  • Perdóname por ir así...

    Perdóname por ir así buscándote
    tan torpemente, dentro
    de ti.
    Perdóname el dolor, alguna vez.
    Es que quiero sacar
    de ti tu mejor tú.
    Ese que no te viste y que yo veo,
    nadador por tu fondo, preciosísimo.
    ...




  • Suelo. Nada más...

    Suelo. Nada más
    Suelo. Nada menos.
    Y que te baste con eso.
    Porque en el suelo los pies hincados,
    en los pies torso derecho,
    en el torso la testa firme,
    y allá, al socaire de la frente,
    la idea pura, y en la idea pura
    ...




  • No quiero que te vayas...

    No quiero que te vayas
    dolor, última forma
    de amar. Me estoy sintiendo
    vivir cuando me dueles
    no en ti, ni aquí, más lejos:
    en la tierra, en el año
    de donde vienes tú,
    en el amor con ella
    ...




  • ¿Serás, amor...

    ¿Serás, amor
    un largo adiós que no se acaba?
    Vivir, desde el principio, es separarse.
    En el primer encuentro
    con la luz, con los labios,
    el corazón percibe la congoja
    de tener que estar ciego y solo un día.
    Amor es el retraso milagroso
    ...




  • Fe mía

    No me fío de la rosa
    de papel,
    tantas veces que la hice
    yo con mis manos.
    Ni me fío de la otra
    rosa verdadera,
    hija del sol y sazón,
    la prometida del viento.
    ...




  • Vocación

    Abrir los ojos. Y ver
    sin falta ni sobra, a colmo
    en la luz clara del día
    perfecto el mundo, completo.
    Secretas medidas rigen
    gracias sueltas, abandonos
    fingidos, la nube aquella,
    el pájaro volador,
    ...




  • No preguntarte me salva...

    No preguntarte me salva.
    Si llegase a preguntar
    antes de decir tú nada,
    ¡qué claro estaría todo,
    todo qué acabado ya!
    Sería cambiar tus brazos,
    tus auroras, indecisas
    de hacia quién,
    ...




  • Posesión de tu nombre...

    Posesión de tu nombre,
    sola que tú permites,
    felicidad, alma sin cuerpo.
    Dentro de mí te llevo
    porque digo tu nombre,
    felicidad, dentro del pecho.
    «Ven»: y tú llegas quedo;
    «vete»: y rápida huyes.
    ...