'Vocación', de Pedro Salinas | Poema

Título: Vocación
Autor: Pedro Salinas
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Vocación

 

Abrir los ojos. Y ver
sin falta ni sobra, a colmo
en la luz clara del día
perfecto el mundo, completo.
Secretas medidas rigen
gracias sueltas, abandonos
fingidos, la nube aquella,
el pájaro volador,
la fuente, el tiemblo del chopo.
Está bien, mayo, sazón.
Todo en el fiel. Pero yo...
Tú, de sobra. A mirar,
y nada más que a mirar
la belleza rematada
que ya no te necesita.

Cerrar los ojos. Y ver
incompleto, tembloroso,
de será o de no será,
—masas torpes, planos sordos—
sin luz, sin gracia, sin orden
un mundo sin acabar,
necesitado, llamándome
a mí, o a ti, o a cualquiera
que ponga lo que le falta,
que le de la perfección.
En aquella tarde clara,
en aquel mundo sin tacha,
escogí:
el otro.
Cerré los ojos.

 

  • Vocación

    Abrir los ojos. Y ver
    sin falta ni sobra, a colmo
    en la luz clara del día
    perfecto el mundo, completo.
    Secretas medidas rigen
    gracias sueltas, abandonos
    fingidos, la nube aquella,
    el pájaro volador,
    ...

  • Suelo. Nada más...

    Suelo. Nada más
    Suelo. Nada menos.
    Y que te baste con eso.
    Porque en el suelo los pies hincados,
    en los pies torso derecho,
    en el torso la testa firme,
    y allá, al socaire de la frente,
    la idea pura, y en la idea pura
    ...

  • ¿Serás, amor...

    ¿Serás, amor
    un largo adiós que no se acaba?
    Vivir, desde el principio, es separarse.
    En el primer encuentro
    con la luz, con los labios,
    el corazón percibe la congoja
    de tener que estar ciego y solo un día.
    Amor es el retraso milagroso
    ...

  • Qué alegría vivir...

    Qué alegría, vivir
    sintiéndose vivido.
    Rendirse
    a la gran certidumbre, oscuramente,
    de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
    me está viviendo.
    Que cuando los espejos, los espías,
    azogues, almas cortas, aseguran
    ...

  • Rubén Darío

    Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
    Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
    Voy bajo tempestades y tormentas
    ciego de sueño y loco de armonía.
    Ése es mi mal. Soñar. La poesía
    es la camisa férrea de mil puntas cruentas
    que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
    dejan caer las gotas de mi melancolía.
    ..

  • Juana de Ibarbourou

    ¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
    Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
    Mi amante besóme las manos, y en ellas,
    ¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
    Y voy por la senda voceando el encanto
    y de dicha alterno sonrisa con llanto
    y bajo el milagro de mi encantamiento
    se aroman de rosas las alas del viento.
    ...

  • Ángel González

    Te llaman porvenir
    porque no vienes nunca.
    Te llaman: porvenir,
    y esperan que tú llegues
    como un animal manso
    a comer en su mano.
    Pero tú permaneces
    más allá de las horas,
    ...

  • Mario Benedetti

    Es importante hacerlo
    quiero que me relates
    tu último optimismo
    yo te ofrezco mi última
    confianza
    aunque sea un trueque
    mínimo
    debemos cotejarnos
    ..