'Para vivir no quiero...', de Pedro Salinas | Poema 🎧📚

Título: Para vivir no quiero...
Autor: Pedro Salinas
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Para vivir no quiero...

 
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».

 

Vocación

Abrir los ojos. Y ver
sin falta ni sobra, a colmo
en la luz clara del día
perfecto el mundo, completo.
Secretas medidas rigen
gracias sueltas, abandonos
fingidos, la nube aquella,
el pájaro volador,
...

Suelo. Nada más...

Suelo. Nada más
Suelo. Nada menos.
Y que te baste con eso.
Porque en el suelo los pies hincados,
en los pies torso derecho,
en el torso la testa firme,
y allá, al socaire de la frente,
la idea pura, y en la idea pura
...

¿Serás, amor...

¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el primer encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y solo un día.
Amor es el retraso milagroso
...

Qué alegría vivir...

Qué alegría, vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
...

César Vallejo

Voy a hablar de la esperanza

Yo no sufro este dolor como César Vallejo.
Yo no me duelo ahora como artista,
como hombre ni como simple ser vivo siquiera.
Yo no sufro este dolor como católico,
como mahometano ni como ateo.
Hoy sufro solamente.
Si no me llamase César Vallejo,
también sufriría este mismo dolor.
...

José María Eguren

La niña de la lámpara azul

En el pasadizo nebuloso
cual mágico sueño de Estambul,
su perfil presenta destelloso
la niña de la lámpara azul.
Ágil y risueña se insinúa,
y su llama seductora brilla,
tiembla en su caballo la garúa
de la playa de la maravilla.
...

César Vallejo

He almorzado solo ahora

He almorzado solo ahora, y no he tenido
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.
Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habrase quebrado el propio hogar,
...

Juan Larrea

La planicie y su espejo

Donde hay un muerto hay un remordimiento.
No basta haber empañado los vidrios más
amargos, haber libertado los ríos de sus cursos,
haber concebido un robo de corderos en la niebla.
Las pasiones permanecen siempre allí
confusas y deshinchadas, reducidas
a roer las uñas de la luz, vergonzosas
y deshinchadas a la hora de abatir la frente,
...