Regresión, de Rafael Espejo | Poema

    Poema en español
    Regresión

    Y aunque no quise el regreso 
    siempre se vuelve al primer amor. 
    Alfredo Le Pera 

     
    Tú quédate, no impidas 
    esta mano templada. 
    Muéstrate verdadera y dime, suave, 
    la lentitud del mundo si vives en la ausencia: 
    que un tiempo nos buscamos torpemente, 
    que nos equivocamos. 

    Tú acércate con dudas, 
    devuélveme el asombro 
    de aquel breve, infinito primer beso, 
    el temblor en tus ojos 
    de niña sorprendida en el pecado. 
    Deshazte de la ropa. 

    Tú separa los muslos 
    e imagina el gemido de unos cauces 
    con las aguas crecidas, 
    siente el salitre denso, desbocado 
    del río al diluirse en el océano. 
    Tú piensa en tierras húmedas después de una tormenta. 

    Y acaríciame dulce, 
    recógeme en tu pecho 
        la promesa 
    de que ya no te vas, 
    susurra que mañana 
    vamos a amanecer, mi vida, a medias; 
    pero antes de que el sueño nos aísle 
    dame otra vez tus labios recién hechos, 
    ondúlalos como una bienvenida, 
    enjúgame el sudor 
        pacientemente, madre. 

    • Y aunque no quise el regreso 
      siempre se vuelve al primer amor. 
      Alfredo Le Pera 

       
      Tú quédate, no impidas 
      esta mano templada. 
      Muéstrate verdadera y dime, suave, 
      la lentitud del mundo si vives en la ausencia: 

    • Al final de estos brazos unas manos 
      para tocar por gusto 
      o acercarle sustento 
      a la boca que pía. 

      Igualmente dos piernas acopladas 
      al tronco: lo pasean 
      con sus lagares dentro, 
      con sus filtros y bombas, 
      sus engranajes sordos. 

    • La oscuridad del cielo adquiere perspectiva 
      por los astros que brillan entre nubes dispersas, 
      y es bello contemplarlo, y peligroso; 
      el crepitar de leña que nos sugiere el sexo, 
      canciones de acampada y juventud 
      dispuesta a emborracharse