'Cuando sopla el norte duro...', de Rosalía de Castro | Poema

Título: Cuando sopla el norte duro...
Autora: Rosalía de Castro
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Cuando sopla el norte duro...

 

Cuando sopla el Norte duro
y arde en el hogar el fuego,
y ellos pasan por mi puerta
flacos, desnudos y hambrientos,
el frío hiela mi espíritu,
como debe helar su cuerpo,
y mi corazón se queda,
al verles ir sin consuelo,
cual ellos, opreso y triste,
desconsolado cual ellos.

Era niño y ya perdiera
la costumbre de llorar;
la miseria seca el alma
y los ojos además;
era niño y parecía
por sus hechos viejo ya.

Experiencia del mendigo,
era precoz como el mal,
implacable como el odio,
dura como la verdad.

 

  • Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros...

    Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
    ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
    lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
    de mí murmuran y exclaman:
    —Ahí va la loca soñando
    con la eterna primavera de la vida y de los campos,
    y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
    y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
    ...

  • Del antiguo camino a lo largo...

    Del antiguo camino a lo largo,
    ya un pinar, ya una fuente aparece,
    que brotando en la peña musgosa
    con estrépito al valle desciende,
    y brillando del sol a los rayos
    entre un mar de verdura se pierde,
    dividiéndose en limpios arroyos
    que dan vida a las flores silvestres
    ...

  • Las campanas

    Yo las amo, yo las oigo,
    cual oigo el rumor del viento,
    el murmurar de la fuente
    o el balido de cordero.
    Como los pájaros, ellas,
    tan pronto asoma en los cielos
    el primer rayo del alba,
    le saludan con sus ecos.
    ...

  • Ansia que ardiente crece...

    Ansia que ardiente crece,
    vertiginoso vuelo
    tras de algo que nos llama
    con murmurar incierto,
    sorpresas celestiales,
    dichas que nos asombran;
    así cuando buscamos lo escondido,
    así comienzan del amor las horas.
    ...

  • Manuel Acuña

    Ante el recuerdo bendito
    de aquella noche sagrada
    en que la patria alherrojada
    rompió al fin su esclavitud;
    ante la dulce memoria
    de aquella hora y de aquel día,
    yo siento que en el alma mía
    canta algo como un laúd.
    ...

  • Ramón de Campoamor

    —Escribidme una carta, señor cura.
    —Ya sé para quién es.
    —¿Sabéis quién es, porque una noche oscura
    nos visteis juntos? —Pues.
    —Perdonad; mas... —No extraño ese tropiezo.
    La noche... la ocasión...
    Dadme pluma y papel. Gracias. Empiezo:
    Mi querido Ramón:
    ...

  • José Asunción Silva

    Una noche
    una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
    Una noche
    en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
    a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
    muda y pálida
    como si un presentimiento de amarguras infinitas,
    ...

  • Rosalía de Castro

    Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
    ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
    lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
    de mí murmuran y exclaman:
    —Ahí va la loca soñando
    con la eterna primavera de la vida y de los campos,
    y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
    y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
    ...