'Hora tras hora, día tras día...', de Rosalía de Castro | Poema

 

Hora tras hora, día tras día...

 

Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
       eternos vigías,
como torrente que se despeña
       pasa la vida.

 Devolvedle a la flor su perfume
       después de marchita;
de las ondas que besan la playa
y que una tras otra besándola expiran
recoged los rumores, las quejas,
y en planchas de bronce grabad su armonía.

 Tiempos que fueron, llantos y risas,
negros tormentos, dulces mentiras,
¡ay!, ¿en dónde su rastro dejaron,
       en dónde, alma mía?

 

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Título: Hora tras hora, día tras día...
Autora: Rosalía de Castro
Narrador: Francisco Fernández

 

  • Las campanas

    Yo las amo, yo las oigo,
    cual oigo el rumor del viento,
    el murmurar de la fuente
    o el balido de cordero.
    Como los pájaros, ellas,
    tan pronto asoma en los cielos
    el primer rayo del alba,
    le saludan con sus ecos.
    ...

  • Su ciega y loca fantasía corrió arrastrada por el vértigo...

    Su ciega y loca fantasía corrió arrastrada por el vértigo,
    tal como arrastra las arenas el huracán en el desierto.
    Y cual halcón que cae herido en la laguna pestilente,
    cayó en el cieno de la vida, rotas las alas para siempre.
    Mas aun sin alas cree o sueña que cruza el aire, los espacios,
    y aun entre el lodo se ve limpio, cual de la nieve el copo blanco.
    No maldigáis del que, ya ebrio, corre a beber con nuevo afán;
    su eterna sed es quien le lleva hacia la fuente abrasadora,
    ...

  • Ansia que ardiente crece...

    Ansia que ardiente crece,
    vertiginoso vuelo
    tras de algo que nos llama
    con murmurar incierto,
    sorpresas celestiales,
    dichas que nos asombran;
    así cuando buscamos lo escondido,
    así comienzan del amor las horas.
    ...

  • Unos con la calumnia le mancharon...

    Unos con la calumnia le mancharon,
    otros falsos amores le han mentido,
    y aunque dudo si algunos le han querido,
    de cierto sé que todos le olvidaron.
    Solo sufrió, sin gloria ni esperanza,
    cuanto puede sufrir un ser viviente;
    ¿por qué le preguntáis qué amores siente
    y no qué odios alientan su venganza?
    ...

  • Imagen
    Alfonsina Storni

    La palabra

    Alfonsina Storni

    Naturaleza: gracias por este don supremo
    del verso, que me diste:
    yo soy la mujer triste
    a quien Caronte ya mostró su remo.
    ¿Qué fuera de mi vida sin la dulce palabra?
    como el óxido labra
    sus arabescos ocres,
    yo me grabé en los hombres, sublimes o mediocres.
    ...

  • Imagen
    Leopoldo Lugones

    La última careta

    Leopoldo Lugones

    La miseria se ríe con sórdida chuleta,
    su perro lazarillo le regala un festín.
    En sus funambulescos calzones va un poeta,
    y en su casaca el huérfano que tiene por delfín.
    El hambre es su pandero, la luna su peseta
    y el tango vagabundo su padre nuestro. Crin
    de león, la corona. Su baldada escopeta
    de lansquenete impávido suda un fogoso hollín.
    ...

  • Nadie interrumpa

    Enrique Banchs

    Nadie interrumpa con la queja vana
    el gran silencio de la carne humana
    que en inconsciente nada se resuelve
    y al sitio de antes que naciera vuelve.
    Nadie se asome al sumidero lento
    de sangre, donde todo el elemento
    que amó fermenta en un montón sombrío
    chorreando sin ruido en el vacío.
    ...

  • Imagen
    Rosalía de Castro

    Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros...

    Rosalía de Castro

    Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
    ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
    lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
    de mí murmuran y exclaman:
    —Ahí va la loca soñando
    con la eterna primavera de la vida y de los campos,
    y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
    y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
    ...