Altazor - Canto III, de Vicente Huidobro | Poema

    Poema en español
    Altazor - Canto III

    Romper las ligaduras de las venas 
    Los lazos de la respiración y las cadenas 

    De los ojos senderos de horizontes 
    Flor proyectada en cielos uniformes 

    El alma pavimentada de recuerdos 
    Como estrellas talladas por el viento 

    El mar es un tejado de botellas 
    Que en la memoria del marino sueña 

    Cielo es aquella larga cabellera intacta 
    Tejida entre manos de aeronauta 

    Y el avión trae un lenguaje diferente 
    Para la boca de los cielos de siempre 

    Cadenas de miradas nos atan a la tierra 
    Romped romped tantas cadenas 

    Vuela el primer hombre a iluminar el día 
    El espacio se quiebra en una herida 

    Y devuelve la bala al asesino 
    Eternamente atado al infinito 

    Cortad todas las amarras 
    De río mar o de montaña 

    De espíritu y recuerdo 
    De ley agonizante y sueño enfermo 

    Es el mundo que torna y sigue y gira 
    En una última pupila 

    Mañana el campo 
    Seguirá los galopes del caballo 

    La flor se comerá a la abeja 
    Porque el hangar será colmena 

    El arco-iris se hará pájaro 
    Y volará a su nido cantando 

    Los cuervos se harán planetas 
    Y tendrán plumas de hierba 

    Hojas serán las plumas entibiadas 
    Que caerán de sus gargantas 

    Las miradas serán ríos 
    Y los ríos heridas en las piernas del vacío 

    Conducirá él rebaño a su pastor 
    Para que duerma el día cansado como avión 

    Y el árbol se posará sobre la tórtola 
    Mientras las nubes se hacen roca 

    Porque todo es como es en cada ojo 
    Dinastía astrológica y efímera 
    Cayendo de universo en universo 

    Manicura de la lengua es el poeta 
    Mas no el mago que apaga y enciende 
    Palabras estelares y cerezas de adioses vagabundos 
    Muy lejos de las manos de la tierra 
    Y todo lo que dice es por él inventado 
    Cosas que pasan fuera del mundo cotidiano 
    Matemos al poeta que nos tiene saturados 

    Poesía aún y poesía poesía 
    Poética poesía poesía 
    Poesía poética de poético poeta 
    Poesía 
    Demasiada poesía 
    Desde el arco-iris hasta el culo pianista de la vecina 
    Basta señora poesía bambina 
    Y todavía tiene barrotes en los ojos 
    El juego es juego y no plegaria infatigable 
    Sonrisa o risa y no lamparillas de pupila 
    Que ruedan de la aflicción hasta el océano 
    Sonrisa y habladurías de estrella tejedora 
    Sonrisa del cerebro que evoca estrellas muertas 
    En la mesa mediúmnica de sus irradiaciones 

    Basta señora arpa de las bellas imágenes 
    De los furtivos cosmos iluminados 
    Otra cosa otra cosa buscamos 
    Sabemos posar un beso como una mirada 
    Plantar miradas como árboles 
    Enjaular árboles como pájaros 
    Regar pájaros como heliotropos 
    Tocar un heliotropo como una música 
    Vaciar una música como un saco 
    Degollar un saco como un pingüino 
    Cultivar pingüinos como viñedos 
    Ordeñar un viñedo como una vaca 
    Desarbolar vacas como veleros 
    Peinar un velero como un cometa 
    Desembarcar cometas como turistas 
    Embrujar turistas como serpientes 
    Cosechar serpientes como almendras 
    Desnudar una almendra como un atleta 
    Leñar atletas como cipreses 
    Iluminar cipreses como faroles 
    Anidar faroles como alondras 
    Exhalar alondras como suspiros 
    Bordar suspiros como sedas 
    Derramar sedas como ríos 
    Tremolar un río como una bandera 
    Desplumar una bandera como un gallo 
    Apagar un galio como un incendio 
    Bogar en incendios como en mares 
    Segar mares como trigales 
    Repicar trigales como campanas 
    Desangrar campanas como corderos 
    Dibujar corderos como sonrisas 
    Embotellar sonrisas como licores 
    Engastar licores como alhajas 
    Electrizar alhajas como crepúsculos 
    Tripular crepúsculos como navíos 
    Descalzar un navío como un rey 
    Colgar reyes como auroras 
    Crucificar auroras como profetas 
    Etc. etc. etc. 
    Basta señor violín hundido en una ola ola 
    Cotidiana ola de religión miseria 
    De sueño en sueño posesión de pedrerías 

    Después del corazón comiendo rosas 
    Y de las noches del rubí perfecto 
    El nuevo atleta salta sobre la pista mágica 
    Jugando con magnéticas palabras 
    Caldeadas como la tierra cuando va a salir un volcán 
    Lanzando sortilegios de sus frases pájaro 

    Agoniza el último poeta 
    Tañen las campanas de los continentes 
    Muere la luna con su noche a cuestas 
    El sol se saca del bolsillo el día 
    Abre los ojos el nuevo paisaje solemne 
    Y pasa desde la tierra a las constelaciones 
    El entierro de la poesía 

    Todas las lenguas están muertas 
    Muertas en manos del vecino trágico 
    Hay que resucitar las lenguas 
    Con sonoras risas 
    Con vagones de carcajadas 
    Con cortacircuitos en las frases 
    Y cataclismo en la gramática 
    Levántate y anda 
    Estira las piernas anquilosis salta 
    Fuegos de risa para el lenguaje tiritando de frío 
    Gimnasia astral para las lenguas entumecidas 
    Levántate y anda 
    Vive vive como un balón de fútbol 
    Estalla en la boca de diamantes motocicleta 
    En ebriedad de sus luciérnagas 
    Vértigo sí de su liberación 
    Una bella locura en la vida de la palabra 
    Una bella locura en la zona del lenguaje 
    Aventura forrada de desdenes tangibles 
    Aventura de la lengua entre dos naufragios 
    Catástrofe preciosa en los rieles del verso 

    Y puesto que debemos vivir y no nos suicidamos 
    Mientras vivamos juguemos 
    El simple sport de los vocablos 
    De la pura palabra y nada más 
    Sin imagen limpia de joyas 
    (Las palabras tienen demasiada carga) 
    Un ritual de vocablos sin sombras 
    Juego de ángel allá en el infinito 
    Palabra por palabra 
    Con luz propia de astro que un choque vuelve vivo 
    Saltan chispas del choque y mientras más violento 
    Más grande es la explosión 
    Pasión del juego en el espacio 
    Sin alas de luna y pretensión 

    Combate singular entre el pecho y el cielo 
    Total desprendimiento al fin de voz de carne 
    Eco de luz que sangra aire sobre el aire 

    Después nada nada 
    Rumor aliento de frase sin palabra 

    Vicente Huidobro (Chile, 1893-1948), es considerado, junto a Neruda, de Rokha y Mistal, uno de los cuatro grandes de la poesía chilena. Inició el movimiento artístico llamado "Creacionismo", que pretendía hacer de la poesía un instrumento de creación absoluta donde el mundo de los objetos sería secundario, creando un mundo referencial de la propia poesía.

    • Vicente Huidobro

      El pájaro de lujo ha mudado de estrella 
      aparejad bajo la tempestad de las lágrimas 
      vuestro ataúd a vela 
      donde se aleja el instrumento del encanto 

      en las vegetaciones de los recuerdos 
      las horas en torno de nosotros hacen sus viajes 

    • Vicente Huidobro

      Que el verso sea como una llave 
      que abra mil puertas. 
      Una hoja cae; algo pasa volando; 
      cuanto miren los ojos creado sea, 
      y el alma del oyente quede temblando. 

      Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; 
      el adjetivo, cuando no da vida, mata. 

    • Vicente Huidobro

      Es inútil andar por el desprecio con el desprecio a cuestas 

      es inútil marchar por el cielo y con el cielo al hombro 
      es inútil ser mar con grandes alas como noches 
      nunca la verde pluma solitaria tan alta y musical 
      calmará sus anhelos ni las rocas violentas del planeta 

    • Vicente Huidobro

      Aquí comienza el campo inexplorado 
      Redondo a causa de los ojos que lo miran 
      Y profundo a causa de mi propio corazón 
      Lleno de zafiros probables 
      De manos de sonámbulos 
      De entierros aéreos 
      Conmovedores como el sueño de los enanos 

    • Vicente Huidobro

      Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad? 
      ¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa 
      Con la espada en la mano? 
      ¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios? 
      ¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser? 

    • Vicente Huidobro

      Marcho día y noche 
      como un parque desolado. 
      Marcho día y noche entre esfinges caídas de mis ojos; 
      miro el cielo y su hierba que aprende a cantar; 
      miro el campo herido a grandes gritos, 
      y el sol en medio del viento.