Levantose la casada, de Anónimo | Poema

    Poema en español
    Levantose la casada

    ... Levantóse la casada 
    una mañana al jardín, 
    dicen que a gozar del fresco: 
    «¡Más le valiera dormir!» 
    Esperando a su galán 
    a sueño breve y sutil, 
    le ha dado amor mala noche. 
    «¡Más le valiera dormir!» 
    Sobre la madeja bella 
    que al amor revuelve en sí 
    sale arrojando una roca. 
    «¡Más le valiera dormir!» 
    Gorguera saca de negro, 
    turquesado el faldellín, 
    y a medio vestir la ropa. 
    «¡Más le valiera dormir!» 
    A la salida del huerto 
    torcido se le ha un chapín, 
    de que quedó lastimada. 
    «¡Más le valiera dormir!» 
    Pasando más adelante 
    al coger un alhelí 
    le picó el dedo una abeja. 
    «¡Más le valiera dormir!» 
    Con tanto azar no descansa; 
    sale enamorada al fin 
    buscando a aquel que bien ama. 
    «¡Más le valiera dormir!» 
    Aquí mira, aquí se para; 
    nada halla aquí ni allí, 
    hasta ver lo que no quiso. 
    «¡Más le valiera dormir!» 
    A su amante halla muerto, 
    y al marido junto a sí, 
    que remató entrambas vidas. 
    «¡Más le valiera dormir!» 

    «En la mayor parte de la historia, Anónimo era una mujer» Virginia Woolf

    • Blanca sois, señora mía, 
      más que no el rayo del sol 
      ¿si la dormiré esta noche 
      desarmado y sin pavor? 
      que siete años había, siete, 
      que no me desarmo, no. 
      Más negras tengo mis carnes 
      que un tiznado carbón. 
      -Dormilda, señor, dormilda, 

    • Caminaba el Conde Olinos 
      la mañana de San Juan, 
      por dar agua a su caballo 
      en las orillas del mar. 
      Mientras su caballo bebe 
      él se ponía a cantar: 
      -Bebe, bebe, mi caballo, 
      Dios te me libre de mal, 
      Dios te libre en todo tiempo 

    • ¡Cuán traidor eres, Marquillos! 
      ¡Cuán traidor de corazón! 
      Por dormir con tu señora 
      habías muerto a tu señor. 
      Desque lo tuviste muerto 
      quitástele el chapirón; 
      fuéraste al castillo fuerte 
      donde está la Blanca Flor. 
      -Ábreme, linda señora, 

    • Estando yo en la mi choza pintando la mi cayada, 
      las cabrillas altas iban y la luna rebajada; 
      mal barruntan las ovejas, no paran en la majada. 
      Vide venir siete lobos por una oscura cañada. 
      Venían echando suertes cuál entrará a la majada; 

    • —Pregonadas son las guerras 
      de Francia con Aragón, 
      ¡cómo las haré yo, triste, 
      viejo y cano, pecador! 
      ¡No reventaras, condesa, 
      por medio del corazón, 
      que me diste siete hijas, 
      y entre ellas ningún varón! 

    • Mi padre era de Ronda 
      y mi madre de Antequera; 
      cautiváronme los moros 
      entre la paz y la guerra, 
      y lleváronme a vender 
      a Vélez de la Gomera. 
      Siete días con sus noches 
      anduve en el almoneda, 
      no hubo moro ni mora 

    banner cuadrado de Audible
    banner horizontal de Audible