'Ausencia', de Baldomero Fernández Moreno | Poema

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Título: Ausencia
Autor: Baldomero Fernández Moreno
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Ausencia

 

Es menester que vengas,
mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho,
y torno a ser el hombre abandonado
que antaño fui, mujer, y tengo miedo.
 
¡Qué sabia dirección la de tus manos!
¡Qué alta luz la de tus ojos negros!
Trabajar a tu lado, ¡qué alegría!;
descansar a tu lado, ¡qué sosiego!
 
Desde que tú no estás no sé cómo andan
las horas de comer y las del sueño,
siempre de mal humor y fatigado,
ni abro los libros ya, ni escribo versos.
 
Algunas estrofillas se me ocurren
e indiferente, al aire las entrego.
Nadie cambia mi pluma si está vieja
ni pone tinta fresca en el tintero,
un polvillo sutil cubre los muebles
y el agua se ha podrido en los floreros.
 
No tienen para mí ningún encanto
a no ser los marchitos del recuerdo,
los amables rincones de la casa,
y ni salgo al jardín, ni voy al huerto.
Y eso que una violenta Primavera
ha encendido las rosas en los cercos
y ha puesto tantas hojas en los árboles
que encontrarías el jardín pequeño.
 
Hay lilas de suavísimos matices
y pensamientos de hondo terciopelo,
pero yo paso al lado de las flores
caída la cabeza sobre el pecho,
que hasta las flores me parecen ásperas
acostumbrado a acariciar tu cuerpo.
 
Me consumo de amor inútilmente
en el antiguo, torneado lecho,
en vano estiro mis delgados brazos,
tan sólo estrujo sombras en mis dedos...
 
Es menester que vengas;
mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho.
Ya sabes que sin ti no valgo nada,
que soy como una viña por el suelo,
¡álzame dulcemente con tus manos
y brillarán al sol racimos nuevos.

 

  • Setenta balcones y ninguna flor

    Setenta balcones hay en esta casa,
    setenta balcones y ninguna flor.
    ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
    ¿Odian el perfume, odian el color?
    La piedra desnuda de tristeza agobia,
    ¡Dan una tristeza los negros balcones!
    ¿No hay en esta casa una niña novia?
    ¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?
    ...

  • Soneto de tus vísceras

    Harto ya de alabar tu piel dorada,
    tus externas y muchas perfecciones,
    canto al jardín azul de tus pulmones
    y a tu tráquea elegante y anillada.
    Canto a tu masa intestinal rosada,
    al bazo, al páncreas, a los epiplones,
    al doble filtro gris de tus riñones
    y a tu matriz profunda y renovada.
    ...

  • Traspatio

    En el patio en que alza su azul la lavandera,
    un molino trabaja con tan loca alegría,
    que se abren las hojas cerradas de la higuera,
    se tornasola un pato y un pajarillo pía.
    Ladrillos desiguales, fragmentos de papeles,
    el traspatio es el último refugio del hogar.
    El que absorbe las migas duras de los manteles,
    las miradas perdidas, las ganas de llorar.
    ...

  • Nocturno

    Piernas de vagabundo, corazón de mendigo,
    marcho por lsa tinieblas a la merced del viento.
    Me estoy quedando, amigos, casi sin un amigo,
    pero no sé encender la luz de mi aposento.
    Si ya conoces todos los rincones urbanos,
    si no hay rostro noctámbulo que no conozcas ya,
    si has estrechado inútilmente todas las manos,
    ¿qué haces a estas horas solo por la ciudad?
    ...

  • Imagen
    Rubén Darío

    Melancolía

    Rubén Darío

    Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
    Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
    Voy bajo tempestades y tormentas
    ciego de sueño y loco de armonía.
    Ése es mi mal. Soñar. La poesía
    es la camisa férrea de mil puntas cruentas
    que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
    dejan caer las gotas de mi melancolía.
    ..

  • Imagen
    Rubén Darío

    Lo fatal

    Rubén Darío

    Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
    y más la piedra dura porque esa ya no siente,
    pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
    ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
    Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
    y el temor de haber sido y un futuro terror...
    Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
    y sufrir por la vida y por la sombra y por
    ...

  • Imagen
    César Vallejo

    Voy a hablar de la esperanza

    César Vallejo

    Yo no sufro este dolor como César Vallejo.
    Yo no me duelo ahora como artista,
    como hombre ni como simple ser vivo siquiera.
    Yo no sufro este dolor como católico,
    como mahometano ni como ateo.
    Hoy sufro solamente.
    Si no me llamase César Vallejo,
    también sufriría este mismo dolor.
    ...

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    Amado Nervo

    Pasas por el abismo de mis tristezas

    Amado Nervo

    Pasas por el abismo de mis tristezas
    como un rayo de luna sobre los mares,
    ungiendo lo infinito de mis pesares
    con el nardo y la mirra de tus ternezas.
    Ya tramonta mi vida; la tuya empiezas;
    mas, salvando del tiempo los valladares,
    como un rayo de luna sobre los mares
    pasas por el abismo de mis tristezas.
    ...