'Infancia', de Baldomero Fernández Moreno | Poema

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Título: Infancia
Autor: Baldomero Fernández Moreno
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Infancia

 

Tenía aquel huerto
muy altas las tapias
muy llenas de broza
y escajos las bardas,
y todos sabíamos
que detrás estaba
mi abuelo, el Civil,
como lo llamaban,
las trentes al hombro,
ceñuda la cara,
en torno a sus árboles:
las ciruelas claudias
y las gordas peras
de muslo de dama
y las garrafales
guindas coloradas...
Sí que lo sabíamos,
pero no importaba.
Y en cualquier desliz
de la adusta guardia,
ni hojas dejábamos
en las curvas ramas.
¿Entonces, Dios mío,
yo he tenido infancia,
y he tirado piedras
y he saltado vallas
y he robado quimas
de fruta cargadas?
¿Y que esto ha pasado
en una lejana
aldehuela de oro,
allá, por España?

 

  • Setenta balcones y ninguna flor

    Setenta balcones hay en esta casa,
    setenta balcones y ninguna flor.
    ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
    ¿Odian el perfume, odian el color?
    La piedra desnuda de tristeza agobia,
    ¡Dan una tristeza los negros balcones!
    ¿No hay en esta casa una niña novia?
    ¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?
    ...

  • Traspatio

    En el patio en que alza su azul la lavandera,
    un molino trabaja con tan loca alegría,
    que se abren las hojas cerradas de la higuera,
    se tornasola un pato y un pajarillo pía.
    Ladrillos desiguales, fragmentos de papeles,
    el traspatio es el último refugio del hogar.
    El que absorbe las migas duras de los manteles,
    las miradas perdidas, las ganas de llorar.
    ...

  • Soneto de tus vísceras

    Harto ya de alabar tu piel dorada,
    tus externas y muchas perfecciones,
    canto al jardín azul de tus pulmones
    y a tu tráquea elegante y anillada.
    Canto a tu masa intestinal rosada,
    al bazo, al páncreas, a los epiplones,
    al doble filtro gris de tus riñones
    y a tu matriz profunda y renovada.
    ...

  • Nocturno

    Piernas de vagabundo, corazón de mendigo,
    marcho por lsa tinieblas a la merced del viento.
    Me estoy quedando, amigos, casi sin un amigo,
    pero no sé encender la luz de mi aposento.
    Si ya conoces todos los rincones urbanos,
    si no hay rostro noctámbulo que no conozcas ya,
    si has estrechado inútilmente todas las manos,
    ¿qué haces a estas horas solo por la ciudad?
    ...

  • Imagen
    Pedro Salinas

    Qué alegría vivir...

    Pedro Salinas

    Qué alegría, vivir
    sintiéndose vivido.
    Rendirse
    a la gran certidumbre, oscuramente,
    de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
    me está viviendo.
    Que cuando los espejos, los espías,
    azogues, almas cortas, aseguran
    ...

  • Imagen
    Rubén Darío

    Lo fatal

    Rubén Darío

    Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
    y más la piedra dura porque esa ya no siente,
    pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
    ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
    Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
    y el temor de haber sido y un futuro terror...
    Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
    y sufrir por la vida y por la sombra y por
    ...

  • Imagen
    César Vallejo

    He almorzado solo ahora

    César Vallejo

    He almorzado solo ahora, y no he tenido
    madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
    ni padre que, en el facundo ofertorio
    de los choclos, pregunte para su tardanza
    de imagen, por los broches mayores del sonido.
    Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
    de tales platos distantes esas cosas,
    cuando habrase quebrado el propio hogar,
    ...

  • Imagen
    Ángel González

    Ciudad cero

    Ángel González

    Una revolución.
    Luego una guerra.
    En aquellos dos años —que eran
    la quinta parte de toda mi vida—,
    ya había experimentado sensaciones distintas.
    Imaginé más tarde
    lo que es la lucha en calidad de hombre.
    Pero como tal niño,
    ...