La profesión malgastada, de Charles Bukowski | Poema

    Poema en español
    La profesión malgastada

    Todas las palabras: resulta difícil saber si vas realmente bien 
    encaminado con respecto a ellas 
    o si has emprendido un viaje hacia la vanidad: ¿cuánto puede decirse? 
    ¿cuánto se ha dicho ya y por qué? 
    las palabras de los demás escritores me sirven de poco, de modo que 
    ¿por qué habrían de ser las mías especiales? 
    todas mis palabras… ¿provocan 
    risas a través de las llamas? 

    los mismos poetas leyendo una y 
    otra vez en los mismos locales; siento vergüenza por ellos y 
    por mí mismo: 
    ¿pensamos de verdad que estamos creando un lenguaje más inusual 
    que el de la bolsa o el del parte 
    meteorológico? 

    todas las palabras —escribimos a máquina sin parar, dale 
    que dale— la mayoría de nosotros viviendo unas vidas 
    normales y cobardes… ¿estamos hartos de pensar que 
    nuestro lenguaje es 
    excepcional? 

    no me gusta lo que somos y nunca me gustó: ¿hay algo peor 
    que una criatura que sólo vive para escribir poesía? 

    Charles Bukowski nació en Adernach, (1920-1994). Vivió en su infancia y adolescencia en un entorno familiar y social violento, hecho que marcaría el devenir de su posterior producción literaria. Pieza capital de la que se vino en llamar generación beat, su vida fue tan radical como las historias narradas en sus propias obras. Adicto al sexo, las drogas y el alcohol, su literatura, casi autobiográfica, es fiel reflejo de su lucha contra el aburguesamiento y la comodidad. Su realismo descarnado y lírico y su humor ácido y desencantado han influido en multitud de escritores de generaciones posteriores.

    • No desvistas mi amor 
      podrías encontrar un maniquí: 
      no desvistas el maniquí 
      podrías encontrar 
      mi amor. 

      hace mucho que ella 
      me ha olvidado. 

      se está probando un nuevo 
      sombrero 
      y parece más 
      coqueta 
      que nunca. 

    • Me desperté en medio de la sequedad y los helechos estaban muertos, 
      las plantas amarillas como maíz en sus tiestos; 
      mi mujer se había marchado 
      y las botellas vacías como cadáveres desangrados 
      me rodean con su inutilidad; 
      sin embargo seguía brillando el sol, 

    • Oh dios, tenía una tristeza espantosa, 
      aquella mujer estaba allí sentada y 
      me dijo 
      ¿es usted realmente Charles Bukowski? 
      y yo le dije 
              dejemos eso 
      no me encuentro bien 
      tengo una tremenda tristeza 
      y lo único que quiero es 

    • Hay suficiente traición, odio, violencia y necedad en el ser humano corriente 
      como para abastecer cualquier ejercito o cualquier jornada. 
      Y los mejores asesinos son aquellos 
      que predican en su contra. 
      Y los que mejor odian son aquellos 
      que predican amor. 

    • esperando a la muerte 
      como a un gato 
      que saltará sobre la 
      cama 

      estoy muy afligido por 
      mi esposa 

      ella verá este 
      tieso 
      blanco 
      cuerpo 
      lo sacudirá una vez, quizás 
      de nuevo 

      “Hank!” 

      Hank no 
      responderá 

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