Te engañas, no has vivido, de Enrique González Martínez | Poema

    Poema en español
    Te engañas, no has vivido


    Te engañas, no has vivido... No basta que tus ojos 
    se abran como dos fuentes de piedad, que tus manos 
    se posen sobre todos los dolores humanos 
    ni que tus plantas crucen por todos los abrojos. 

    Te engañas, no has vivido mientras tu paso incierto 
    surque las lobregueces de tu interior a tientas; 
    mientras en un impulso de sembrador no sientas 
    fecundado tu espíritu, florecido tu huerto. 

    Hay que labrar tu campo, divinizar la vida, 
    tener con mano firme la lámpara encendida 
    sobre la eterna sombra, sobre el eterno abismo... 

    Y callar... mas tan hondo, con tan profunda calma, 
    que absorto en la infinita soledad de ti mismo, 
    no escuches sino el vasto silencio de tu alma.