Retrato de una mujer, de Ezra Pound | Poema

    Poema en español
    Retrato de una mujer


    Tu mente y tú son nuestro Mar de los Sargazos, 
    Londres ha flotado en torno a ti durante estos últimos años 
    y brillantes naves te han dejado esto o aquello como tributo: 
    ideas, viejos chismes, pedazos de mil cosas, 
    extraños jirones de conocimiento y costosas prendas 
    desteñidas. 
    Grandes inteligencias te han buscado −a falta de otra 
    persona. 
    Has sido siempre postergada. ¿Trágico? 
    No. Has preferido esto a lo acostumbrado: 
    un hombre torpe, aburrido y hogareño, 
    una mente mediocre −con un pensamiento menos cada año. 

    Oh, eres paciente. Te he visto sentada 
    por horas, ahí donde algo pudo haber surgido a flote. 
    Y ahora pagas a uno. Sí, generosamente pagas. 
    Eres una persona de cierto interés, uno viene a ti 
    y se lleva consigo una extraña ganancia: 
    trofeos pescados, alguna curiosa sugestión; 

    datos que no conducen a ninguna parte: una o dos historias 
    preñadas de mandrágoras, o algo que podría ser de 
    utilidad y que sin embargo nunca utilizamos, 
    que no llena ningún hueco ni demuestra su uso, 
    ni encuentra su hora en el tejido de los días: 
    entre las deslustradas, llamativas, maravillosas cosas viejas; 
    ídolos y ámbar y preciosas incrustaciones, 
    éstas son tus riquezas, tu gran almacén; y sin embargo 
    para todo este mar acumulado de objetos inútiles, 
    extrañas maderas semihumedecidas, y cosas nuevas 
    y brillantes: 
    en el lento flotar de diferentes luces y profundidades, 
    ¡no!, ¡no hay nada! En la suma de todas estas cosas, 
    no hay nada que sea enteramente tuyo. 
    Y sin embargo, esto eres tú.