El gallo y el zorro, de Félix María de Samaniego | Poema

    Poema en español
    El gallo y el zorro


    Un gallo muy maduro, 
    de edad provecta, duros espolones, 
    pacífico y seguro, 
    sobre un árbol oía las razones 
    de un zorro muy cortés y muy atento, 
    más elocuente cuanto más hambriento. 

    «Hermano», le decía, 
    «ya cesó entre nosotros una guerra 
    que cruel repartía 
    sangre y plumas al viento y a la tierra. 
    Baja; daré, para perpetuo sello, 
    mis amorosos brazos a tu cuello». 

    «Amigo de mi alma», 
    responde el gallo, «¡qué placer inmenso 
    en deliciosa calma 
    deja esta vez mi espíritu suspenso! 
    Allá bajo, allá voy tierno y ansioso 
    a gozar en tu seno mi reposo. 

    »Pero aguarda un instante, 
    porque vienen, ligeros como el viento, 
    y ya están adelante, 
    dos correos que llegan al momento, 
    de esta noticia portadores fieles, 
    y son, según la traza, dos lebreles». 

    «Adiós, adiós, amigo», 
    dijo el zorro, «que estoy muy ocupado; 
    luego hablaré contigo 
    para finalizar este tratado». 
    El gallo se quedó lleno de gloria, 
    cantando en esta letra su victoria: 

    Siempre trabaja en su daño 
    el astuto engañador; 
    a un engaño hay otro engaño, 
    a un pícaro otro mayor.