Llueve en silencio, que esta lluvia es muda y no hace ruido sino con sosiego. El cielo duerme. Cuando el alma es viuda de algo que ignora, el sentimiento es ciego. Llueve. De mí (de este que soy) reniego...
Ven a sentarte conmigo, Lidia a la orilla del río. Con sosiego miremos su curso y aprendamos que la vida pasa, y no estamos cogidos de la mano. (Enlacemos las manos.)
Sentir todo de todas las maneras, tener todas las opiniones, ser sincero contradiciéndose a cada minuto, aborrecerse a sí mismo por la plena libertad de espíritu, y amar a las cosas como Dios.
Pasado mañana, sí. Pero sólo pasado mañana... Mañana me pasaré el día pensando en pasado mañana, y así será posible; pero hoy no... No, hoy nada; hoy no puedo. La persistencia confusa de mi subjetividad objetiva, el sueño de mi vida real, intercalado,
Oí contar que otrora, cuando en Persia hubo no sé qué guerra, en tanto la invasión ardía en la Ciudad y las hembras gritaban, dos jugadores de ajedrez jugaban su incesante partida.