Dame un minuto por favor. Me gustaría hablar en este aciago día sobre la... sobre la paz en el mundo:
Aprovecho esta... a ver si me dejan.
Esta importante recepción para defender... defender aquello que todos tenemos... que tenemos en común. Defender los derechos... Los derechos universales como garante... como garante de la... de la civilización.
En este aciago día... a ver si paran ya con... Perdón. En este aciago día apelo... a la voluntad de los individuos para con la dignidad de...
de los pueblos. Y termino... Termino ya. Seré... Seré breve.
La paz es un... La paz es un derecho... Un derecho imprescindible... Imprescindible para la supervivencia... La supervivencia de la especie.
¿Ha terminado?
(No... siguen cayendo... Las bombas... siguen cayendo)
Casi sin darme cuenta, estoy empezando a rechazar moralmente a aquellos que consideran que el reloj marca las dos. En realidad, nunca son las dos. Los rechazo como seres inconscientes, aduladores de la banalidad y cíclicamente hipócritas, a conveniencia periódica.
Los hay que no pueden dejar de fumar, los hay alcohólicos y cada siete días, los hay adictos a la coca, a la heroína, a la próxima forma de evadir o alucinar.
Transcurrir en banquete o hambruna, vida requerida, dulce, insatisfactoria, limitada a intermitencias como lo está una cucharilla: liviana, ligera sólo contiene lo que no rebosa, agujero en potencia.