Para que me escriba un poema
he soltado el lápiz,
me han arrastrado los pies hasta mi puerta
de lo bello: frágil.
Vida es lo breve, lo otro es leve.
Apenas copos de clima hermético
en este piélago acristalado. Este
trágico. Presuntuoso agitar de nieve.
¿Qué sujetan estas manos?
¿Qué guardan, qué sostiene?
Para que me escriba,
me he cortado los dedos
y la lengua, me han mutilado
los dulces labios y la escasa vista.
Esto soy, se supone, lo que respira.
El amor, cierta edad, tan deprisa.
Volver es llegar tarde, irse
a ningún sitio es quedarse.
Para que me escriba,
me he propuesto escribir sobre ella
una poesía verdadera.
Mientras tanto, mientras
este extraño poema me escriba
mientras su poesía quiera.
Una vez quise ser bibliotecario
para matar moscas en el trabajo,
regañar a algún huérfano de libro,
traslucir sinopsis de una máscara,
adivinar la signatura pendiente.
Dame un minuto por favor.
Me gustaría hablar
en este aciago día
sobre la...
sobre la paz en el mundo:
Aprovecho esta...
a ver si me dejan.
Ni los sabios son inmunes a la ignorancia
ebria en dirección contraria.
El sol de la timidez
me lame la nuca,
eriza las ideas
en atascado fluir del verbo,
lengua sin idioma,
paladar sin verso.
¿A qué sabe un poema?
¿De qué color son los sueños?
Blanco, amarillo, violeta
amargo, si no es compartido.
Hay quienes cobran la baja
mientras trabajan,
y quienes trabajan
pero nunca cobrarán paro.
Hay quienes se dan de alta
y no trabajan
y quienes son pobres y/o trabajan
y/o como esclavos
y/o sin contrato.
Como si el amor,
como si la vida,
reducidos a este
casi todo, casi juntos,
casi siempre.
Ella, aquella lejana
forma de expresión,
balanza en equilibrio
de días fugaces,
de atmósferas infinitas.
Es preferible
ser hermano del hambre
a sobrino de la opulencia.
En estos tiempos
de venta de nuevos conceptos
a través de la ignorancia misma
es fácil estar del lado
de lo innecesario.
Se llaman estromatolitos,
sedientos devoradores de luz
a milenios defecando oxígeno.
Bacterias como yo y como tú
en mitad del universo; seres vivos.
Creadores de viento y lluvia,
dioses minúsculos, diosas burbuja.