Tiempo atrás, de Gabriel Ferrater | Poema

    Poema en español
    Tiempo atrás


    Deja que vuelva atrás, hacia tu tiempo. 
    Otra vez nos citamos donde siempre. 
    Veo la negra pasarela -hierros 
    delgados-, cielo blanco, hierba humilde 
    en tierra de carbón, y oigo el silbido 
    del expreso. A nuestro lado -hemos de hablarnos 
    a gritos- pasa. Desistimos, y yo río 
    al ver que ríes tú y que no te oigo. 
    Tu blusa gris, color de cielo; azul 
    marino, cortas y anchas, son tus faldas, 
    y hay en tu cuello un amplio foulard rojo. 
    La bandera de tu país, te dije. 
    Todo como aquel día. Van volviendo 
    las palabras que nos dijimos. ¿Ves? 
    Vuelve aquel mal momento. Sin razón, 
    callamos. Tu mano sufre, y, como 
    entonces, tiene un vuelo vacilante, 
    y el abandono, y juega con el ruido 
    triste del timbre de la bicicleta. 
    Suerte que ahora, como entonces, llegan 
    aquellos pasos férreos, la excesiva 
    canción de hombres de verde, con sus cascos 
    de acero, nos rodea, y ahora un grito 
    se nos dirige, autoritario, como 
    oro maligno de una sierpe, y hemos 
    de ocultar la cabeza en el regazo 
    acogedor del miedo, hasta que al fin 
    se alejan. Ya nos hemos olvidado 
    de nosotros, y porque se alejan 
    somos felices otra vez. Nos lleva 
    a reencontarnos este movimiento 
    sin recuerdo, y por estar aquí 
    los dos somos felices, y no importa 
    que callemos. Podemos besarnos. 
    Somos jóvenes, y no sentimos 
    piedad por los silencios que han pasado; 
    tenemos miedos de otros, miedos que 
    podrían distraernos de los nuestros. 
    Bajamos la avenida. A cada árbol 
    sentimos frío, entre la sombra espesa. 
    Vamos de frío en frío, sin pensarlo. 

    Pere Gimferrer
    • La luz de estío nórdico es inmensa 
      -y aquellas tardes que no mueren nunca. 
      Tal la paz de después. Cuando ellas dicen 
      casi el viejo secreto que buscamos siempre 
      por sendas nuevas. 
                       Y ella habla, y me cuenta 



    • Llegará el día más largo de algún larguísimo 
      verano. Muy de mañana, antes que el teléfono 
      llame a la playa o al bosque, nos iremos. 
      Entre el vaho de las calles recién regadas 
      atravesaremos la ciudad, hasta tomar 



    • Deja que vuelva atrás, hacia tu tiempo. 
      Otra vez nos citamos donde siempre. 
      Veo la negra pasarela -hierros 
      delgados-, cielo blanco, hierba humilde 
      en tierra de carbón, y oigo el silbido 
      del expreso. A nuestro lado -hemos de hablarnos 



    • Ya sé que no le quieres. 
      No lo digas a nadie 
      Los tres, si tú me ayudas, 
      guardamos el secreto. 
      Nadie más ha de ver 
      lo que tú y yo hemos visto. 
      Se esconderá de todas 
      las personas y cosas 
      que antes eran amigas.