En el castillo de Luna, de Jaime Gil de Biedma | Poema

    Poema en español
    En el castillo de Luna

    En el castillo de Luna 
    Tenéis al anciano preso. 
    ... 
    Cansadas ya las paredes 
    de guardar tan largo tiempo 
    a quien recibieron mozo 
    y ya le ven cano y ciego 
    Romancero de Bernardo del Carpio

     
    Me digo que yo tenía 
    sólo diez años entonces, 
    que tú eras un hombre joven 
    y empezabas a vivir. 
    Y pienso en todo este tiempo, 
    que ha sido mi vida entera, 
    y en el poco que te queda 
    para intentar ser feliz. 
    Hoy te miran cano y viejo, 
    ya con la muerte en el alma, 
    las paredes de la casa 
    donde esperó tu mujer 
    tantas noches, tantos años, 
    y vuelves hecho un destrozo, 
    llenos de sombra los ojos 
    que casi no pueden ver. 
    En abril del treinta y nueve, 
    cuando entraste, primavera 
    embellecía la escena 
    de nuestra guerra civil. 
    Y era azul el cielo, claras 
    las aguas, y se pudrían 
    en las zanjas removidas 
    los muertos de mil en mil. 
    Ésta es la misma hermosura 
    que entonces abandonabas: 
    bajo las frescas acacias 
    desfila la juventud, 
    a cuerpo -chicos y chicas – 
    con os libros bajo el brazo. 
    Qué patético fracaso 
    la belleza y la salud. 
    Y los años en la cárcel, 
    como un tajo dividiendo 
    aquellos y estos momentos 
    de buen sol primaveral, 
    son un boquete en el alma 
    que no puedes tapar nunca, 
    una mina de amargura 
    y espantosa irrealidad. 
    Siete mil trescientos días 
    uno por uno vividos 
    con sus noches, confundidos 
    en una sola visión, 
    donde se juntan el hambre 
    y el mal olor de las mantas 
    y el frío en las madrugadas 
    y el frío en el corazón. 
    Ahora vuelve a la vida 
    y a ser libre, si es que puedes; 
    aunque es tarde y no te queden 
    esperanzas por cumplir, 
    siempre se obstina en ser dulce, 
    en merecer ser vivida 
    de alguna manera mínima 
    la vida en nuestro país. 
    Serás uno más, perdido, 
    viviendo de algún trabajo 
    deprimente y mal pagado, 
    soñando en algo mejor 
    que no llega. Quizá entonces 
    comprendas que no estás solo, 
    que nuestra España de todos 
    se parece a una prisión.