Fábricas del amor, de Juan Gelman | Poema

    Poema en español
    Fábricas del amor

    Y construí tu rostro. 
    Con adivinaciones del amor, construía tu rostro 
    en los lejanos patios de la infancia. 
    Albañil con vergüenza, 
    yo me oculté del mundo para tallar tu imagen, 
    para darte la voz, 
    para poner dulzura en tu saliva. 
    Cuántas veces temblé 
    apenas si cubierto por la luz del verano 
    mientras te describía por mi sangre. 
    Pura mía, 
    estás hecha de cuántas estaciones 
    y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos. 
    Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos. 
    Qué infinito de besos contra la soledad 
    hunde tus pasos en el polvo. 
    Yo te oficié, te recité por los caminos, 
    escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra, 
    te hice un sitio en mi lecho, 
    te amé, estela invisible, noche a noche. 
    Así fue que cantaron los silencios. 
    Años y años trabajé para hacerte 
    antes de oír un solo sonido de tu alma. 

    • Habítame, penétrame. 
      Sea tu sangre una con mi sangre. 
      Tu boca entre mi boca. 
      Tu corazón agrande el mío hasta estallar… 

      Desgárrame. 
      Caigas entera en mis entrañas. 
      Anden tus manos en mis manos. 
      Tus pies caminen en mis pies, tus pies. 

    • ¿Cómo sabe Andrea que la poesía no tiene cuerpo, no tiene corazón y 
      en su hálito de niña pasa o puede pasar 
      y habla de lo que siempre no habla? 
      En la boca cuaja el mundo y a la luz 
      de pasados que Andrea ignora para nunca 
      su memoria es una casa nueva donde 

    • es enorme la tristeza que un hombre una mujer 
      pueden hacerse entre sí 
      como enormes son esos dos pajaritos parados en 
      la rama picoteándose 
      y enorme es el mismo árbol con lluvias bajo el sol 
      que se le ven en la cara 

    • Se pasa de inocente a culpable 
      en un segundo. El tiempo 
      es así, torcazas 
      que cantan en un árbol cansado. 
      La carne piensa y no llora. Pensar 
      es ver la nada que nota 
      en una cucharada de sopa. 
      El dolor no se olvida 
      de uno. Sombras ahí, 

    • Cohabito con un oscuro animal. 
      Lo que hago de día, de noche me lo come. 
      Lo que hago de noche, de día me lo come. 
      Lo único que no me come es la memoria. Se encarniza en palpar 
      hasta el más chico de mis errores y mis miedos. 
      No lo dejo dormir. 

    • hoy llueve mucho, mucho, 
      y pareciera que están lavando el mundo 
      mi vecino de al lado mira la lluvia 
      y piensa escribir una carta de amor/ 
      una carta a la mujer que vive con él 
      y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él 
      y se parece a su sombra/