'Letrilla a unos lindos ojos', de Juan Meléndez Valdés | Poema

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Título: Letrilla a unos lindos ojos
Autor: Juan Meléndez Valdés
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Letrilla a unos lindos ojos

 

Tus lindos ojuelos
me matan de amor.

Ora vagos giren,
o párense atentos,
o miren exentos,
o lánguidos miren,

o injustos se aíren,
culpando mi ardor,
tus lindos ojuelos
me matan de amor.

Si al final del día
emulando ardientes,
alientan clementes
la esperanza mía,

y en su halago fía
mi crédulo eror,
tus lindos ojuelos
me matan de amor.

Si evitan arteros
encontrar los míos,
sus falsos desvíos
me son lisonjeros.

Negándome fieros
su dulce favor,
tus lindos ojuelos
me matan de amor.

Los cierras burlando,
y ya no hay amores,
sus flechas y ardores
tu juego apagando;

Yo entonces temblando
clamo en tanto horror:
«¡Tus lindos ojuelos
me matan de amor!».

Los abres riente,
y el Amor renace
y en gozar se place
de su nuevo oriente,

cantando demente
yo al ver su fulgor:
«¡Tus lindos ojuelos
me matan de amor!».

Tórnalos, te ruego,
niña, hacia otro lado,
que casi he cegado
de mirar su fuego.

¡Ay! tórnalos luego,
no con más rigor
tus lindos ojuelos
me maten de amor.

 

  • Letrilla a unos lindos ojos

    Tus lindos ojuelos
    me matan de amor.
    Ora vagos giren,
    o párense atentos,
    o miren exentos,
    o lánguidos miren,
    o injustos se aíren,
    culpando mi ardor,
    ...

  • Rosana en los fuegos

    Del sol llevaba la lumbre
    Y la alegría del alba,
    En sus celestiales ojos
    La hermosísima Rosana,
    Una noche que a los fuegos
    Salió la fiesta de Pascua,
    Para abrasar todo el valle
    En mil amorosas ansias.
    ...

  • Imagen
    Rosalía de Castro

    Las campanas

    Rosalía de Castro

    Yo las amo, yo las oigo,
    cual oigo el rumor del viento,
    el murmurar de la fuente
    o el balido de cordero.
    Como los pájaros, ellas,
    tan pronto asoma en los cielos
    el primer rayo del alba,
    le saludan con sus ecos.
    ...

  • Imagen
    Leopoldo Lugones

    Delectación morosa

    Leopoldo Lugones

    La tarde, con ligera pincelada
    que iluminó la paz de nuestro asilo,
    apuntó en su matiz crisoberilo
    una sutil decoración morada.
    Surgió enorme la luna en la enramada;
    las hojas agravaban su sigilo,
    y una araña en la punta de su hilo,
    tejía sobre el astro, hipnotizada.
    ...

  • Imagen
    Alfonsina Storni

    Veinte siglos

    Alfonsina Storni

    Para decirte, amor, que te deseo,
    sin los rubores falsos del instinto.
    Estuve atada como Prometeo,
    pero una tarde me salí del cinto.
    Son veinte siglos que movió mi mano
    para poder decirte sin rubores:
    "Que la luz edifique mis amores".
    ¡Son veinte siglos los que alzo mi mano!
    ...

  • Imagen
    Rosalía de Castro

    Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros...

    Rosalía de Castro

    Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
    ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
    lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
    de mí murmuran y exclaman:
    —Ahí va la loca soñando
    con la eterna primavera de la vida y de los campos,
    y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
    y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
    ...