Como Dios manda, de Manuel Benítez Carrasco | Poema

    Poema en español
    Como Dios manda

    Yo me casé por la iglesia, 
    me casé como Dios manda: 
    un ramito de azar 
    mustio sabre la solapa 
    santiguando los pecados 
    de un hombre que apunta canas. 

    Ella vestida de blanco 
    ¡pureza certificada! 
    Un alfombra hasta la puerta, 
    organo, misa, campanas, 
    y un anillo de oro 
    con una fecha grabada. 

    Pero fué lo que Dios quiso 
    por esa cosas que pasan 
    entre hombres y mujeres 
    que nadie puede explicarlas. 

    Ella torció su camino 
    de la noche a la mañana... 
    no sé si fueron razones 
    o fué un cariño que abraza; 
    pero a nadie...a nadie deseo 
    ese tormento que mata. 

    La duda entre ceja y ceja 
    como un cuchillo clavada, 
    viendo irse de las manos 
    algo que se nos escapa. 

    Nunca le hice reproche 
    ni le dije una palabra, 
    pero yo lo presentía, 
    que el corazón nunca engaña; 
    y un día.....nos separamos 
    y aquí la historia se acaba. 

    Y más solo que la una 
    me quedé solo en mi casa 
    con un silencio de muerte 
    y las puertas empestilladas. 

    Lo que pasé, Dios lo sabe, 
    hay penas que nunca se acaban. 



    **************** 



    Un día encontre´a la otra.... 
    ¡La otra!... esa palabra 
    que sin tener filo muerde 
    y sin ser cuchillo mata. 

    La otra.....una mujer de la calle 
    con un corazón de oro 
    y una vergüenza en la cara.... 

    Un cariño recio y hondo 
    fuerte como una muralla 
    trabajadora y sencilla, 
    alegre, risueña, casta; 
    leona pa´defenderme 
    y una hormiga pa´la casa. 

    ¡Y a esa le llaman la otra! 
    como una espina que daña... 
    ¡y es la que sufre conmigo 
    y es la que seca mis lágrimas 
    y se funde en mi alegría 
    igual que el oro en la fragua! 

    ¡Sí...yo me casé por la Iglesia 
    me casé como Dios manda...! 
    Ella vestida de blanco... 
    'pureza cerfifcada...' 

    La otra...ni se ha vestido de blanco 
    ni le han tocado campanas 
    ni le han prendido azahares 
    que a ella no le hacen falta 
    para ser pura y sencilla 
    como una fuente sellada... 

    Y aunque la llamen 'la otra' 
    yo sé que es la mía ¡y basta! 
    Pero que nadie la toque, 
    nadie diga una palabra 
    que pueda ofender su nombre; 
    que nadie intente humillarla, 
    que me juego de hombre a hombre 
    y me mato cara a cara 
    con quien sea y donde sea. 

    Que si no tiene un anillo 
    con una fecha grabada, 
    yo le he regalado uno 
    con besos limpios, sin mancha, 
    y la he vestido de novia 
    con rayos de luna blanca... 

    Y aunque no es mi SEÑORA 
    ni le han tocado campanas 
    ni le han prendido azahares 
    Me quiere...¡como Dios manda!