Libertad, de Carolina Coronado | Poema

    Poema en español
    Libertad

    Risueños están los mozos, 
    gozosos están los viejos 
    porque dicen, compañeras, 
    que hay libertad para el pueblo. 

    Todo es la turba cantares, 
    los campanarios estruendo, 
    los balcones luminaria, 
    y las plazuelas festejos. 

    Gran novedad en las leyes, 
    que, os juro que no comprendo, 
    ocurre cuando a los hombres 
    en el regocijo vemos. 

    Muchos bienes se preparan, 
    dicen los doctos al reino, 
    si en ello los hombres ganan 
    yo, por los hombres me alegro; 
    mas, por nosotras, las hembras, 
    ni lo aplaudo , ni lo siento, 
    pues aunque leyes se muden 
    para nosotras no hay fueros. 

    ¡Libertad! ¿Qué nos importa? 
    ¿Qué ganamos, qué tendremos? 
    ¿Un encierro por tribuna 
    y una aguja por derecho? 

    ¡Libertad! ¿De qué nos vale 
    si son los tiranos nuestros 
    no el yugo de los monarcas, 
    el yugo de nuestro sexo? 

    ¡Libertad! ¿Pues no es sarcasmo 
    el que nos hacen sangriento 
    con repetir ese grito 
    delante de nuestros hierros? 

    ¡Libertad! ¡Ay! Para el llanto 
    tuvímosla en todos tiempos; 
    con los déspotas lloramos, 
    con tributos lloraremos; 
    que, humanos y generosos 
    estos hombres, como aquéllos, 
    a sancionar nuestras penas 
    en todo siglo están prestos. 

    Los mozos están ufanos, 
    gozosos están los viejos, 
    igualdad hay en la patria, 
    libertad hay en el reino. 

    Pero os digo, compañeras, 
    que la ley es sola de ellos, 
    que las hembras no se cuentan 
    ni hay Nación para este sexo. 

    Por eso aunque lo escucho 
    ni me aplaudo ni lo siento; 
    si pierden ¡Dios se lo pague! 
    y si ganan ¡buen provecho! 



    Almendralejo, 1846