Hilando, de Claudio Rodríguez | Poema

    Poema en español
    Hilando

    ('La hilandera de espaldas', del cuadro de Velázquez) 
     
    Tanta serenidad es ya dolor. 
    Junto a la luz del aire 
    la camisa ya es música, y está recién lavada, 
    aclarada, 
    bien ceñida al escorzo 
    risueño y torneado de la espalda, 
    con su feraz cosecha, 
    con el amanecer nunca tardío 
    de la ropa y la obra. Este es el campo 
    del milagro: helo aquí, 
    en el alba del brazo, 
    en el destello de estas manos, tan acariciadoras 
    devanando la lana: 
    el hilo y el ovillo, 
    y la nuca sin miedo, cantando su viveza, 
    y el pelo muy castaño 
    tan bien trenzado, 
    con su moño y su cinta; 
    y la falda segura; sin pliegues, color jugo de acacia. 

    Con la velocidad del cielo ido, 
    con el taller, con 
    el ritmo de las mareas de las calles, 
    está aquí, sin mentira, 
    con un amor tan mudo y con retorno, 
    con su celebración y con su servidumbre.

    Claudio Rodríguez nació en 1934 en Zamora y en 1951 se trasladó a Madrid, en cuya Universidad Complutense se licenció en Filología Románica. Se dio a conocer con Don de la ebriedad, un libro deslumbrante que en 1953 ganó el Premio Adonais. De 1958 data Conjuros, su segundo libro de poemas. Fue lector de español en Inglaterra durante ocho años, primero en la Universidad de Nottingham y luego en la de Cambridge. Allí escribió Alianza y condena (1965), Premio de la Crítica de aquel año. De vuelta en España, se dedicó a la docencia universitaria, y hasta 1976 no publicó su cuarto poemario, El vuelo de la celebración. Recibió el Premio Nacional de Poesía en 1983 e ingresó en la Real Academia Española en 1987. Merecedor del Premio Príncipe de Asturias y del Premio Reina Sofía, falleció en Madrid en 1999. Su último libro, Casi una leyenda, apareció en 1991.