La siesta, de Juan Gil-Albert | Poema

    Poema en español
    La siesta


    Si alguien me preguntara cuando un día 
    llegue al confín secreto: ¿qué es la tierra? 
    diría que un lugar en que hace frío 
    en el que el fuerte oprime, el débil llora, 
    y en el que como sombra, la injusticia, 
    va con su capa abierta recogiendo 
    el óbolo del rico y la tragedia 
    del desahuciado: un sitio abrupto. 
    Pero también diría que otras veces, 
    en claras situaciones alternantes, 
    cuando llega el estío y los países 
    parecen dispensar la somnolencia 
    de un no saber por qué se está cansado, 
    mientras vibra en lo alto, alucinante, 
    un cielo azul, los frutos se suceden 
    sobre las mesas blancas, y entornados 
    los ventanales, frescos de penumbra, 
    buscamos un rincón donde rendirnos 
    al dulce peso, entonces sí, diría 
    que la tierra es un bien irremplazable, 
    un fluido feliz, un toque absorto. 
    Como una tentación sin precedentes 
    hecha a la vez de ardor y de renuncia. 
    Una inmersión gustosa, un filtro lento.