Nocturno, de Xavier Villaurrutia | Poema

    Poema en español
    Nocturno


    El que nada se oye en esta alberca de sombra 
    no sé cómo mis brazos no se hieren 
    en tu respiración sigo la angustia del crimen 
    y caes en la red que tiende el sueño. 
    Guardas el nombre de tu cómplice en los ojos 
    pero encuentro tus párpados más duros que el silencio 
    y antes que compartirlo matarías el goce 
    de entregarte en el sueño con los ojos cerrados 
    sufro al sentir la dicha con que tu cuerpo busca 
    el cuerpo que te vence más que el sueño 
    y comparo la fiebre de tus manos 
    con mis manos de hielo 
    y el temblor de tus sienes con mi pulso perdido 
    y el yeso de mis muslos con la piel de los tuyos 
    que la sombra corroe con su lepra incurable. 
    Ya sé cuál es el sexo de tu boca 
    y lo que guarda la avaricia de tu axila 
    y maldigo el rumor que inunda el laberinto de tu oreja 
    sobre la almohada de espuma 
    sobre la dura página de nieve 
    No la sangre que huyó de mí como del arco huye la flecha 
    sino la cólera circula por mis arterias 
    amarilla de incendio en mitad de la noche 
    y todas las palabras en la prisión de la boca 
    y una sed que en el agua del espejo 
    sacia su sed con una sed idéntica 
    De qué noche despierto a esta desnuda 
    noche larga y cruel noche que ya no es noche 
    junto a tu cuerpo más muerto que muerto 
    que no es tu cuerpo ya sino su hueco 
    porque la ausencia de tu sueño ha matado a la muerte 
    y es tan grande mi frío que con un calor nuevo 
    abre mis ojos donde la sombra es más dura 
    y más clara y más luz que la luz misma 
    y resucita en mí lo que no ha sido 
    y es un dolor inesperado y aún más frío y más fuego 
    no ser sino la estatua que despierta 
    en la alcoba de un mundo en el que todo ha muerto.