Yo pecador, de Nicanor Parra | Poema

    Poema en español
    Yo pecador

    Yo galán imperfecto 
    yo danzarín al borde del abismo, 

    yo sacristán obsceno 
    niño prodigio de los basurales, 

    yo sobrino - yo nieto 
    yo confabulador de siete suelas, 

    yo señor de las moscas 
    yo descuartizador de golondrinas, 

    yo jugador de fútbol 
    yo nadador del Estero las Toscas, 

    yo violador de tumbas 
    yo satanás enfermo de paperas, 

    yo conscripto remiso 
    yo ciudadano con derecho a voto, 

    yo ovejero del diablo 
    yo boxeador vencido por mi sombra, 

    yo bebedor insigne 
    yo sacerdote de la buena mesa, 

    yo campeón de cueca 
    yo campeón absoluto de tango 
    de guaracha, de rumba, de vals, 

    yo pastor protestante 
    yo camarón, yo padre de familia, 

    yo pequeño burgués 
    yo profesor de ciencias ocultas, 

    yo comunista, yo conservador 
    yo recopilador de santos viejos, 

    (yo turista de lujo) 

    yo ladrón de gallinas 
    yo danzarín inmóvil en el aire, 

    yo verdugo sin máscara 
    yo semidiós egipcio con cabeza de pájaro, 

    yo de pie en una roca de cartón: 
    háganse las tinieblas 

    hágase el caos, 

    háganse las nubes, 

    yo delincuente nato 
    sorprendido infraganti 

    robando flores a la luz de la luna 
    pido perdón a diestra y siniestra 
    pero no me declaro culpable. 

    • Por qué te entregas a esa piedra 
      niño de ojos almendrados 
      con el impuro pensamiento 
      de derramarla contra el árbol. 
      Quien no hace nunca daño a nadie 
      no se merece tan mal trato. 
      Ya sea sauce pensativo 
      ya melancólico naranjo 

    • Lo queramos o no 
      sólo tenemos tres alternativas: 
      el ayer, el presente y el mañana. 

      Y ni siquiera tres 
      porque como dice el filósofo 
      el ayer es ayer 
      nos pertenece sólo en el recuerdo: 
      a la rosa que ya se deshojó 
      no se le puede sacar otro pétalo. 

    • Yo galán imperfecto 
      yo danzarín al borde del abismo, 

      yo sacristán obsceno 
      niño prodigio de los basurales, 

      yo sobrino - yo nieto 
      yo confabulador de siete suelas, 

      yo señor de las moscas 
      yo descuartizador de golondrinas, 

    • En un rincón de la capilla 
      el eremita se complace 
      en el dolor de las espinas 
      y en el martirio de la carne. 

      A sus pies rotos por la Iluvia 
      caen manzanas materiales 
      y la serpiente de la duda 
      silba detrás de los cristales. 

    • Juro que no recuerdo ni su nombre, 
      mas moriré llamándola María, 
      no por simple capricho de poeta: 
      por su aspecto de plaza de provincia. 
      ¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros, 
      ella una joven pálida y sombría. 
      Al volver una tarde del Liceo 

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