Nuevo amor, de Emilio Prados | Poema

    Poema en español
    Nuevo amor

    Este cuerpo que Dios pone en mis brazos 
    para enseñarme a andar por el olvido, 
    no sé ni de quién es. 

    Al encontrarlo, 
    un ángel negro, una gigante sombra, 
    se me acercó a los ojos, y entró en ellos 
    silencioso y tenaz igual que un río. 

    Todo lo destruyó con su corriente. 
    Los íntimos lugares más ocultos 
    visitó, alborotó; fue levantado, 
    violento, dulce, atropellado y roto, 
    a otro mundo en los bordes de mi beso: 
    única flor aún viva en el espacio, 
    que en más fecundo ardor cambió la ausencia. 
    Luego en mi carne abrió sus amplias alas, 
    clavándome sus plumas bajo el pecho 
    todo temblor y anuncio de otras dudas... 

    No sé qué vida, así, podrá encenderme 
    la entrada de este ángel. 
    Soy un templo 
    arruinado, desde que vino a mí: 
    farol vacío; 
    como puerta cerrada de lo eterno... 

    Y lo que fui no sé: quizás lo sepa, 
    cuando este cuerpo vuelva a abandonarme 
    y yo vuelva a nacer desde mis labios 
    despegado al calor que los concibe... 

    Mas hoy, por fin, he detenido al día 
    le he destrozado el corazón al tiempo, 
    aunque dentro de mí como una daga, 
    siento al ángel crecer, que me atormenta.