'La silla que ahora nadie ocupa', de Evaristo Carriego | Poema

Título: La silla que ahora nadie ocupa
Autor: Evaristo Carriego
Narrador: Francisco Fernández

 

 

La silla que ahora nadie ocupa

 

Con la vista clavada sobre la copa
se halla abstraído el padre desde hace rato:
pocos momentos hace rechazó el plato
del cual apenas quiso probar la sopa.

De tiempo en tiempo, casi furtivamente,
llega en silencio alguna que otra mirada
hasta la vieja silla desocupada
que alguien, de olvidadizo, colocó en frente.
 
Y, mientras se ensombrecen todas las caras,
cesa de pronto el ruido de las cucharas
porque insistentemente, como empujado

por esa idea fija que no se va,
el menor de los chicos a preguntado
cuándo será el regreso de la mamá.

 

  • La silla que ahora nadie ocupa

    Con la vista clavada sobre la copa
    se halla abstraído el padre desde hace rato:
    pocos momentos hace rechazó el plato
    del cual apenas quiso probar la sopa.
    De tiempo en tiempo, casi furtivamente,
    llega en silencio alguna que otra mirada
    hasta la vieja silla desocupada
    que alguien, de olvidadizo, colocó en frente.
    ...

  • Rubén Darío

    Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
    y más la piedra dura porque esa ya no siente,
    pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
    ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
    Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
    y el temor de haber sido y un futuro terror...
    Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
    y sufrir por la vida y por la sombra y por
    ...

  • Amado Nervo

    Pasas por el abismo de mis tristezas
    como un rayo de luna sobre los mares,
    ungiendo lo infinito de mis pesares
    con el nardo y la mirra de tus ternezas.
    Ya tramonta mi vida; la tuya empiezas;
    mas, salvando del tiempo los valladares,
    como un rayo de luna sobre los mares
    pasas por el abismo de mis tristezas.
    ...

  • Paul Géraldy

    Conque entonces, adiós. ¿No olvidas nada?
    Bueno, vete... Podemos despedirnos.
    ¿Ya no tenemos nada qué decirnos?
    Te dejo, puedes irte...
    Aunque no, espera, espera todavía
    que pare de llover... Espera un rato.
    Y sobre todo, ve bien abrigada,
    pues ya sabes el frío que hace allí afuera.
    ...

  • Mario Benedetti

    Quizá fue una hecatombe de esperanzas
    un derrumbe de algun modo previsto
    ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido
    todas mis intuiciones se asomaron
    para verme sufrir
    y por cierto me vieron
    hasta aquí había hecho y rehecho
    mis trayectos contigo
    ...