
Muchos libros, muchas voces y un poco más.
Una cosa sólo ha buscado el hombre en todo tiempo,
y lo ha hecho en todas partes, en las cimas y en las simas
del mundo.
Bajo nombres distintos –en vano– se ocultaba siempre,
y siempre, aun creyéndola cerca, se le iba de las manos.
c. 1980
barnízate
te quiero
genio del can-can
docena de flores.
1. Aquí dijiste...
Al ganado, ¿y para qué?
Anónimo, final del siglo XV
¡AY!, lo poco que me queda
al final lo perderé.
Y después de todo, ¿qué?
¡Con lo poco que me queda!
País mío no existes
sólo eres una mala silueta mía
una palabra que le creí al enemigo
Tú eras árbol y brisa; trino y ave;
presencia viva y sentimiento alado.
Yo te sentí latir en mi costado
alerta realidad y sueño ingrave.
La sangre restañó tu mano suave
del ciego corazón enajenado,
y lo que fue tu signo enamorado