
Muchos libros, muchas voces y un poco más.
¡Otra vez, otra vez el terror!
Un día y otro día,
Sin campanas, sin protesta.
Galicia ametrallada en las cunetas
de sus caminos.
Nos llega otro grito.
Señor ¿qué hicimos?
-No hables en voz alta-
¿Hasta cuando durará este gran entierro?
Yo tengo en el hogar un soberano,
único a quien venera el alma mía;
es su corona su cabello cano,
la honra su ley y la virtud su guía.
Aquel temblor del muslo
y el diminuto encaje
rozado por la yema de los dedos,
son el mejor recuerdo de unos días
conocidos sin prisa, sin hacerse notar,
igual que amigos tímidos.
¡Oh qué linda es la pradera
Un día de primavera
Cuando la rosada aurora
Perlas y diamantes llora
Sobre la yerba y la flor!
Pero la cama es mejor.