
Muchos libros, muchas voces y un poco más.
Se alejaban desvalidas bandadas de pájaros
dejando en el cielo dudas y temblores.
El aire vestía de esencias la tarde,
y el corazón buscaba el sur de las palabras,
la dulce marea cristalina de la infancia,
los ecos, los sauces, las lunas redondas,
Cuando yo vine a este mundo,
nadie me estaba esperando;
así mi dolor profundo
se me alivia caminando,
pues cuando vine a este mundo,
te digo,
nadie me estaba esperando.