
Muchos libros, muchas voces y un poco más.
Ocurre que el olvido, antes de serlo,
fue grande amor, dorado cataclismo;
muchacha en el umbral de mi egoísmo,
¿qué va a pasar? mejor es no saberlo.
Amor, amor, amor, la savia suelta,
el potro desbocado, amor, al campo,
la calle, el cielo, las ventanas libres,
las puertas libres, los océanos hondos
y los escaparates que ofrecen cuando hay
que ofrecer al deseo de los vivos.
¿Si, cual tus rasgados ojos,
es negra tu cabellera,
si la sonrisa del ángel
vaga en tu boca pequeña,
si el cuello tienes del cisne
y el tallo de la palmera,
qué pides, qué pides, niña
para parecer más bella?
¡Y pensar, conmovido corazón,
Que algún día nefando, los gusanos
Han de roerte tus orgullos vanos
Y emponzoñar tu fuente de emoción...!