
Muchos libros, muchas voces y un poco más.
No preguntes por qué, pero me cuesta, me duele
cerrar cualquier libro por su verdad final.
Me exaspera la finitud sabida de cualquier gran historia,
el veinte por ciento abierto o cerrado de par en par.
A veces creo que he nacido para mirar al vértigo a los ojos.
El insólito encuentro de una máquina de coser
y un paraguas en un mesa de operaciones