
Muchos libros, muchas voces y un poco más.
En mi aposento, asaltado a veces
por el hosco lebrel
de la esperanza, palpando
entre mis manos su vaho turbador,
juzgo ahora
mi propia aspiración a la alegría.
Aquesto dixo El Ebrio, una vegada.
Aquesto dixo con su voz cansada.
Aquesto dixo por la madrugada.
Yo dello non sé nada.
Bebamos en las cráteras de oro
que laboró el cincel benvenutino,
champagne, bulbente y bullicioso vino.
¿Qué es eso? Ahora sale el sol,
Altivo como español;
Ahora asustado se esconde,
Sin saber cómo ni dónde;
Ya me seco; ya me mojo;
Ya con el calor me abraso
Y la levita me aflojo;
Ya de frío me traspaso
Cual si me hallara en Siberia.