
Muchos libros, muchas voces y un poco más.
Mis ojos han visto
el cuarto cerrado;
cual inmóviles labios su puerta...
está silenciado!...
Su oblonga ventana, como un ojo abierto,
vidrioso me mira;
como un ojo triste,
con mirada que nunca retira
como un ojo muerto.
Tu represión de niña emancipada
te hace empuñar
con asco amortiguado la boquilla
del rubio que apresuras
en consumir para quemar el tiempo
de la espera
-la pantera se aburre en el acecho
a cuestas con su espléndido pelaje-
I
Tocan las campanas
la gente s´alegra.
Unos güenos mozos, cantando flamenco,
jacen gorgoritos en una taberna.
Tocan las campanas,
tocan dando güertas,
qu´asin tocan siempre
los días de fiesta.
Meditación, con ciertos ripios, en
torno a la teoría atómica, tal como
se la alude en los periódicos.
Vamos, tú y yo,
a la hora en que la tarde se extiende sobre el cielo
cual un paciente adormecido sobre la mesa por el éter:
vamos a través de ciertas calles semisolitarias,
refugios bulliciosos
de noches de desvelo en hoteluchos para pernoctar